domingo, 27 de abril de 2014

Crema de alcachofas al aceite de oliva (microondas)

Introducción


         Hola amig@s
      Ésta crema de alcachofas será la primera receta que publico que está hecha al microondas. Éste electrodoméstico reconozco que lo utilizo poco para cocinar y suelo relegarlo a la función de calentar alimentos o líquidos. Sin embargo ésta crema la preparo desde hace unos tres o cuatro años.
      La receta se la debo al cocinero Sergio Fernández. Hace años le vi en un programa que se llamaba "SOS cocinero". En el programa,él iba a casa de la gente a cocinar con lo que tuvieran en casa.Se trataba de adaptarse a lo que se encontraba en cada casa y cocinar "diferente" para romper la monotonía en los menús. En muchas ocasiones,éste cocinero se encontraba con fuertes restricciones en cuanto a los ingredientes a utilizar: celiacos,obesos,diabéticos,alérgicos a algún nutriente etc. Aún así conseguía con los mismos ingredientes de los que éstas personas estaban aburridos de comer siempre lo mismo,romper esa monotonía y, con imaginación, conseguir un plato sabroso y diferente.
      El día en que vi ésta receta me llamó la atención desde el principio por la técnica utilizada.Además estaba hecha con alcachofas de las que soy un rendido fanático. El resultado es espectacular y la sencillez al prepararla no puede ser mayor. Si os gustan las alcachofas probarlo.El sabor a alcachofa y aceite de oliva es tan intenso que resulta una explosión en boca. Para mi ha sido uno de los mayores descubrimientos culinarios de los últimos años. Con respecto a la receta de Sergio, le añado una patata o dos,según tamaño y nata líquida,suavizando un poco el resultado final.
      Os enseñaré cómo se hace.










Ingredientes

- 5/6 alcachofas
- 1 patata mediana
- Medio litro de aceite de oliva
- Medio vaso de caldo de ave o carne
- 200 cc de nata líquida






Preparación

      Limpiamos las alcachofas de sus hojas hasta obtener los corazones de las mismas.Según vamos sacando los corazones de las alcachofas, los cortamos por la mitad y los sumergimos en un bol al que habremos puesto aceite de oliva hasta cubrir las alcachofas. La idea es que queden sumergidas ahí y, de ésta manera, no se oxiden. Así vamos haciendo con todas las alcachofas.
      La patata la pelamos y,también troceada, la introducimos en el bol con las alcachofas,poniendo más aceite para cubrir si fuera necesario.





      Cuando lo tengamos todo listo, cerramos herméticamente el bol con film transparente de cocina,dándole un par de vueltas para que cierre bien.
      Lo llevamos al microondas y lo dejamos 8-10 minutos a máxima potencia.



                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Pasado ese tiempo lo sacamos y, con cuidado de no quemarnos, le quitamos el film. Un truco para no quemaros es pinchar el film y dejar que los vapores calientes se escapen para proceder a continuación a quitar el film.
      Sacamos las alcachofas y las patatas y las escurrimos bien del exceso de aceite con un colador. Cuando hayan escurrido bien las metemos en un vaso con la nata,el caldo, un pellizco de sal y un poco de pimienta negra y lo pasamos bien por el robot o la batidora.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Cuando está todo bien batido, lo pasamos por un colador o un chino para eliminar las hebras que os hayan quedado y que quede la crema bien fina.





      Hacerme caso y probarlo.No os arrepentiréis. Yo hoy lo adorné con unas tiras de bacon crujiente....Bon appétit.




         

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Calorías por ración:  445 Kcal
      La mayoría de calorías vienen dadas por el aceite que absorben los alimentos en su cocción.
      


domingo, 20 de abril de 2014

Patatas a la riojana

Introducción

         Hola amig@s
      El plato que os presento hoy es uno de esos guisos de siempre: patatas a la riojana. Una receta cuyos aromas y sabor nos hablan de tradición,de guiso de la abuela. Una cucharada de éste plato nos evocará las raíces en la que está construido: el pan de pueblo,el olor a leña de la chimenea,el canto del gallo.Acaso un rebuzno lejano acompañado del ladrido de varios perros.El olor intenso del buen aceite de oliva y de las chacinas puestas a secar en el tendedero oscuro de la fresquera de la abuela. Yo,de niño "tuve pueblo" y éste plato es de esos que te trasladan a esa zona feliz de la vida de toda persona y te refrescan recuerdos,aromas y sabores que creías olvidados. Y eso que es una receta que descubrí en la edad adulta pues mi madre no conocía éste guiso. Pero seguro que hay muchos niños de 30,40 o 60 años que si lo recuerdan.
      Es un plato con todo el peso de la tradición originario de la zona de La rioja y la rioja alavesa y que ha sabido abrirse camino hasta llegar a ser un plato muy conocido en toda España. Una delicia al paladar cuyo secreto es la sencillez,como todos los platos que se hacían con poca materia prima y mucho ingenio.
      Es conocida una anécdota protagonizada Paul Bocuse, el gurú de la "nouvelle cuisine". En ella se cuenta que,con motivo de una visita a España por motivos de trabajo,un día recaló en una bodega riojana en dónde le sirvieron unas patatas a la riojana. El famoso chef quedó tan complacido que declaró que un plato así debería de representar a España por el mundo pues era lo más exquisito que había probado nunca... y se comió tres platos. Me parece a mi,que tres platos son muchos y que,al ir pasando de boca en boca el sucedido, se ha exagerado un poco. No obstante sea cierto en todo o en parte si da una idea de lo que un fino paladar apreció en ésta receta sencilla pero exquisita.
      La receta,obviamente por su procedencia, se hace con chorizo riojano. No obstante como es posible que, según en dónde viváis, no lo encontraréis,utilizar un buen chorizo apto para guisar (tipo cantimpalo, asturiano  o similar). Yo lo hago con el que haya por casa y,como toque personal,a veces frío unas rodajas de morcilla de Burgos y le añado un par por plato. Probarlo y veréis que bien se llevan las morcillas en unas patatas a la riojana.
      Vamos a cocinar.


 

Ingredientes (4 personas)

- 4 ó 5 patatas
- Chorizo riojano
- 1 cebolla
- 1 pimiento verde
- 2 hojas de laurel
- 1 cabeza de ajos
- 3 pimientos choriceros
- Pimentón dulce
- 1 cayena (opcional)
- Aceite de oliva y sal
- Media morcilla de Burgos (opcional)




Preparación

      Picamos la cebolla y el pimiento muy finito (en brunoise).




      Extraemos la carne de los pimientos choriceros. Para ello,lo más fácil es cocerlos en agua hirviendo durante 10-15 minutos. De ésta manera salen muy fácilmente (el proceso lo podéis ver entero en la receta "manitas de cerdo en salsa pecado"). También se puede comprar la carne de los pimientos choriceros envasada. En éste caso, ponerle una cucharadita.

                                                     (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Se pone un chorrito de aceite de oliva en una cazuela y ahí se rehogan a fuego suave la cebolla y el pimiento con la cabeza de ajos entera, la cayena y las dos hojas de laurel.
      Cuando la cebolla se ha puesto transparente se añade el chorizo en rodajas. Se le da unas vueltas para que se hagan un poco.

                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Aquí os haré un inciso. Si utilizáis un chorizo picante o vais a echarle pimentón picante no le pongáis cayena al principio si no queréis terminar con "aliento de dragón".
      Ahora es el momento de de meter las patatas. Éstas se escachan. Técnica según la cual,la patata no se corta en su totalidad sino que se rompe al final del trozo "cascándola" para que suelte el almidón y nos engorde la salsa.
      Se dan unas vueltas y se le añade una cucharada de pimentón y la carne de los pimientos choriceros,rehogando un poco. Se cubren de agua (yo utilizo la que me sirvió para hervir los pimientos choriceros,añadiendo agua hasta completar). Se dejan a fuego medio-suave unos 30 minutos.

                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

       Las patatas a la riojana adquieren su máximo nivel de excelencia cuando la salsa nos queda "gordita". Para ello es aconsejable cubrir las patatas de agua sin añadir mucha más. También nos ayuda menear un poco la cazuela de cuando en cuando.De ésta forma la patata se rompe un poco. Si aún así os queda caldoso,podéis aplastar un par de patatas al final y dejar que engorde así la salsa.
      Otra cosa que hay que hacer es ir desgrasando el aceite que nos suelta el chorizo. Ya de por si es un guiso contundente como para que nos comamos la parte menos sana.


      Para acabar,sacamos la cabeza de ajo. Yo extraigo dos o tres dientes,les quito la piel (sale muy fácil) y los aplasto con un tenedor,retornando ésta pulpa al guiso.

                                                      (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Mezclamos un poco y ya las tenemos listas. Sólo nos queda servir y disfrutar.
      Si queréis probar mi toque personal,quitarle la piel a una morcilla de burgos,hacerla rodajas y pasarlas por harina. Éstas se fríen y se sacan a papel absorbente,reservándolas hasta el momento de decorar las patatas.

                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

¡Y listas!.....Bon appetit.


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Calorías por ración: 517 Kcal
      Si le añadís la morcilla habrá que sumar otras 200 kcal

lunes, 14 de abril de 2014

Torrijas

Introducción

         Hola amig@s
      Llega la semana santa y con ella las torrijas. En España es el dulce típico de éstas fechas pero no es algo exclusivo de aquí. En realidad no se sabe muy bien el origen de ésta receta y su relación con la cuaresma y la semana santa. No obstante, hace siglos y en tiempo de cuaresma, en muchas casas de familias católicas, se observaba un ayuno riguroso durante el viernes santo. No se trataba tan sólo de no comer carne, sino de no comer nada durante la vigilia (el viernes santo). En esos días, los que producían pan (las familias que tenían horno en casa, los panaderos y también conventos y monasterios) seguían fabricando con lo que se producía un excedente de pan de dos, tres o cuatro días. De manera que al consumir menos pan, y como modo de aprovechar éste excedente, surgió la receta sin que quede claro cómo y dónde. De hecho, las torrijas con éste u otro nombre y preparadas de manera muy similar se conocen en muchos países europeos y, por supuesto y como consecuencia de la colonización española, en Iberoamérica.
      Básicamente consiste en mojar con leche o vino las rebanadas de pan duro y dejar que empapen antes de pasarlas por huevo y freírlas. Hay tantas recetas como cocineros y pequeñas variaciones en ella. Infusionando la leche con algún aditivo (canela en rama, corteza de limón y naranja, vainilla, etc.), sin infusionar, añadiendo un licor, miel etc.
      Para mí, todas son válidas mientras el resultado sea óptimo y para ello, a mi juicio, el único secreto es que las rebanadas de pan queden bien empapadas. Así cuando las comamos estarán jugosas. No hay cosa más desagradable en una torrija, que quedar seca por dentro. Hay otra cosa con la que hay que tener cuidado y es no endulzarlas demasiado (no hacer una rebanada dulzona que rezume almíbar por todos los lados). En el punto justo está el éxito.
      Os mostraré cómo las hago yo. Hoy infusioné la leche con canela y corteza de limón, pero muchas veces las hice con leche con azúcar simplemente y, si las empapas bien, el resultado es el mismo: una explosión placentera en la boca.
      Las proporciones que os doy en la sección de los ingredientes son orientativas pues mientras las
hacéis puede que tengáis que batir un huevo más, añadir más leche etc. También depende del pan que utilicéis (yo las hago con pan de chapata y salen muy grandes), así que, en las cantidades vais viendo vosotros. Lo que os pongo es lo que hice yo para unas 20 torrijas
      Vamos a los fogones.









Ingredientes
- 1,250 cc de leche
- 1’5 chapatas de uno o dos días
- 1’5 vasos de azúcar
- 1 rama de canela
- Corteza de limón
- 10 Huevos
- Canela en polvo
- Aceite para freír






Preparación

      Comenzaremos por infusionar la leche con una ramita de canela y una corteza de limón. Para ello, lo dejamos a fuego suave/medio hasta que rompa a hervir.
      Mientras se va calentando la leche, cortamos las rebanadas de pan y las vamos reservando a una fuente en donde las mojaremos posteriormente.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Cuando la leche rompe a hervir apartamos del fuego, extraemos la corteza de limón y la rama de
canela y dejamos que se enfríe un ratito. Yo incorporo el azúcar ahora. Con ello me aseguro que la leche está dulce y no corro el riesgo de que, en un descuido, se me “agarre” estando al fuego.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Con ella mojamos bien todas las torrijas recolocando las rebanadas si hiciera falta para asegurarnos que todas se empapan bien y por igual.
      Dejaremos unos cinco minutos hasta que las torrijas estén bien empapadas.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Mientras, vamos batiendo los huevos bien y, por otra parte, vamos mezclando en un cuenco
azúcar y canela en polvo (mezcla que echaremos por encima de las torrijas ya hechas). También ponemos al fuego una sartén con aceite para que vaya cogiendo calor.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Más o menos cuando el aceite esté bien caliente, las torrijas estarán bien mojaditas. Para mí el punto exacto es cuando la rebanada de pan está tan empapada que hay que manejarla con cuidado de que no se nos rompa. Ese es el secreto de que estén ricas. En ese momento las pasamos por huevo batido y las freímos.



                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Cuando estén hechas, las sacamos a papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y las dejamos en una fuente en donde las rociamos (por los dos lados) con la mezcla de azúcar y canela molida.



                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

    
      Y ya están listas para disfrutar….Bon appétit.




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Calorías por ración: 400-550 Kcal
      Las calorías dependerán mucho del tamaño de la torrija,siendo el primer valor para las hechas con barras de pan normales(las más habituales) y el segundo las que os muestro en la receta.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Coliflor gratinada



Introducción
        
         Hola amig@s
      La coliflor es una planta de la familia de las brassicaceae de la cuál lo que nos comemos es la flor. No obstante las hojas también son comestibles pues la coliflor es una variedad de col cultivada (como el repollo,las coles de Bruselas o el brócoli) y todas ellas proceden de la berza común (Brassica oleracea), de la que lo que se comen son las hojas.
      Su bajo aporte calórico junto con su alto contenido en fibra y su poder diurético  hace que su consumo esté muy indicado si queremos cuidar la línea.Ventajas éstas que deberían compensar el olor peculiar que desprende al cocer (que a algunos les resulta desagradable ) y el hecho que provoque meteorismo.
      La receta de hoy podría decirse que es una de las más populares formas de consumirla ya que gusta tanto a grandes como a pequeños ( y los que tenemos o hemos tenido niños pequeños en casa sabemos que su paladar no tolera algunas cosas ). Y no deja de ser curioso que algo tan simple, al final, tenga el beneplácito de la mayoría de los comensales.
      ¿Qué más queréis? Una receta sana,ligera y sencilla de hacer que os hará quedar bien con todos.
Pues nos ponemos el delantal y ¡Ale!....a cocinar.




Ingredientes
- 1 coliflor de (1kg aprox)
- 100 gr de queso rallado
Para la bechamel
- 1'5 o 2 cucharadas de harina
- 300 ml de leche
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 chorrito de aceite de oliva 






Preparación

      Como os he dicho en la introducción, no puede ser más fácil de hacer el plato de hoy.
      Debemos cortar la coliflor empezado por abajo (por el tallo gordo) de ésta forma iremos sacando los pequeños ramitos de la coliflor (que parecen pequeños bonsais).
      Los metemos en agua con sal y los hervimos 15 minutos aproximadamente.Sacamos a un escurre pasta y reservamos.


      Mientras se hace la coliflor aprovechamos para hacer la bechamel.Ésta nos debe quedar ligera.Para ello formaremos el roux derritiendo a fuego lento la mantequilla y el aceite de oliva. Le agregaremos la harina y batiremos de forma enérgica con unas varillas. Le iremos agregando leche del tiempo poco a poco sin dejar de batir hasta que obtengamos una consistencia ligera (como un yogur líquido). Con éstas cantidades nos debe salir un vaso y medio (más o menos) de bechamel (unos 300 ml). No os preocupéis los que cuidáis la línea si os parece mucha bechamel pues un 30% de lo que baña la bechamel "se escurre" al fondo y no consumimos todo. Además,con éstas cantidades nos saldrán unas seis raciones como la de la foto de presentación.

                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Disponemos la coliflor cocida en una fuente de hornear y sobre ella regamos con la bechamel hasta cubrir la coliflor por entero.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Sobre esto,esparcimos el queso a nuestro gusto.




      En éste punto la receta admite que le metáis unos taquitos de bacon, un poco de carne picada previamente salteada o lo que os de vuestra imaginación . El queso que utilicéis,exactamente igual. Un buen manchego curado seguro que realza. Hoy  he querido presentar la receta de la forma más sencilla posible  y os aseguro que sale riquísima.
            La coliflor ha de estar en el horno hasta que forme una bonita costra doradita que según el horno que uséis variará entre los 3 y 8 minutos aproximadamente.


      Lo único que me permiti a la hora de emplatar fue rematar la ración con un crujiente de jamón y una mahonesa a la que tinté con tomate frito y puré de zanahoria creando dos salsas para acompañar.
      Ya sólo nos quedará emplatar y llevar a la mesa  ...Bon appétit.

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Calorías por ración: 178 Kcal





domingo, 9 de marzo de 2014

Paté de coral de centollo....¡Sin centollo!

Introducción

         Hola amig@s
      Un trampantojo en cocina es un "engaño divertido ".Se trata de conseguir engañar los sentidos del comensal.Se presenta un plato que parece algo conocido pero lo que nos encontramos al comerlo es otra cosa: está bueno pero no sabe a lo que parece. Os pondré un ejemplo. Imaginar que,con pericia y unos moldes, hacemos un postre en forma de huevo frito.La yema podría ser un flan con esa forma y la clara una gelatina de coco....pero en la mesa lo presentaríamos como un huevo frito ( no descartéis,ya que se me acaba de ocurrir, que termine haciéndolo y lo publique aquí )
      En otras ocasiones se trata de engañar al gusto. Éste seria el caso de la receta de hoy.Vamos a hacer algo que todo el mundo reconoce ¡Pero sin utilizar la materia prima con la que está hecho!
      Hace años,escuchaba la radio mientras conducía. En el programa participaban los oyentes dando recetas de estás que te sacan de un apuro en un minuto. Un señor dio ésta receta y me llamó la atención,la apunté en un papel aprovechando un semáforo  y la hice ese fin de semana. ¡Lo más sorprendente es que funcionaba: sabía al coral de un centollo!
      Desde entonces llevo años preparándola aunque llevaba tiempo sin hacerla. Para traerla al blog decidí cotejar mi receta con otras que hubiera por internet. Lo poco que encontré acaba llevándote de una u otra forma al blog de webos fritos y resultó igual que la que tenía apuntada en el papelito arrugado que conservaba, con la variante de un ingrediente. Así que lo hice de las dos formas a ver si el resultado variaba mucho....y variaba.
      El ingrediente en cuestión es la cebolla. Aunque en pequeñas proporciones, he probado a incluir la cebolla en mi receta y he de decir que mi experiencia es que la receta pierde con ella. El resultado es que se reconoce la cebolla en el preparado. He probado a hacer el paté con anchoas y mejillones de buena calidad para la receta con cebolla. He probado a poner menos cebolla. Y el resultado,a mi juicio y paladar, siempre es el mismo: sin duda está bueno, pero sabe a cebolla.
      Así que la receta que os muestro va a ser la primitiva, la que llevo haciendo desde que escuché a aquel hombre anónimo en la radio y que,a mi juicio,imita a la perfección el sabor auténtico del coral de un centollo.
      Yo os dejo mi receta y si tenéis dudas,un día le ponéis un cuartito de una cebolla pequeña y comparáis.
      Bueno, vamos a ponernos manos a la obra,que la receta de hoy es para que le salga bien hasta al que nunca entró en la cocina.









Ingredientes


- 7 anchoas de lata
- 1 lata de mejillones al natural
- 7 palitos de cangrejo (surimi)
- Mahonesa casera (2 cucharadas)
- Media copa de vino (30cc)
- Unas gotas de limón 







Preparación


      Un consejo previo que os doy es que abráis la lata de mejillones y la vaciéis en un plato. Y con paciencia les quitéis esas hebritas con aspecto de estropajo que es el biso del mejillón y que une al animal a la batea o la roca en dónde viva.Es muy desagradable encontrarlos en el paté y hay grandes probabilidades de que queden enteros (que se piquen finamente no es una opción más deseable)
      La preparación no puede ser más simple. Se trata de coger todos los ingredientes y meterlos en el robot de cocina o el vaso de la batidora (lo que utilicéis) y batir bien hasta conseguir una masa espesa.
Solo hay que llevar un pequeño orden.
      Como al final vamos a picar unos palitos de cangrejo para que la textura del paté imite al coral del centollo,picamos uno al principio y lo reservamos.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)


      A continuación metemos en el robot los palitos de cangrejo,los mejillones, las anchoas y dos cucharadas generosas de mahonesa. Mejor si es casera. Las industriales tienen otro sabor y yo,particularmente no lo he probado con ellas. Si las anchoas tienen mucha sal las pasamos por el grifo del agua.
      En cuanto a la proporción, yo utilizo una lata de mejillones de 69 gramos para 7 anchoas y 7 palitos de cangrejo.
      También le añado una cucharada del caldo de la lata de mejillones y tres cucharadas de vino. Yo le pongo preferentemente el mismo tipo de vino que se suele echar por encima en el coral auténtico: albariño o ribeiro (aunque veréis otras recetas con fino).

                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

                                           
      Batimos bien hasta que nos qued  e una mezcla pastosa y homogénea. Añadiremos al final los palitos desmenuzados al principio y mezclaremos con una cuchara.



      ¡Y ya está! No tiene más misterio. Podemos servir al centro para picar con trozos de pan tostado o unos mini colines. También lo he comido como relleno de huevos cocidos...Bon appétit.

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Calorías por ración: 808 Kcal
      Las calorías están calculadas para toda la terrina de café. Si se consume entre cuatro o cinco personas "picando" se ingerirán de 160 a 200 Kcal por comensal.

  

sábado, 8 de febrero de 2014

Flamenquines de pollo

Introducción

         Hola amig@s
      Los que me seguís sabéis que, en ésta sección me gusta contar algo del plato que os presento. Su origen, historia o alguna curiosidad. Siempre sin ninguna pretensión de sentar cátedra. Os cuento lo que sé y si alguien me rectifica o me cuenta algo que no sepa pues yo encantado. No hay nada que me divierta más que aprender.
      A veces ocurre que investigando el origen o el nombre de un plato uno tropieza con historias curiosas. Y algo de esto he hallado con ésta receta.
      Para empezar os diré que los flamenquines son unos rollos de lomo de cerdo rellenos de jamón serrano y queso que se empanan y se fríen.
      Hoy os traigo una versión de ellos (con pollo) fácil de hacer y sencilla en sus ingredientes.
      Pero os contaba que al investigar el origen y el nombre de la receta original me tropecé con una curiosa historia de disputas sobre la paternidad del plato. Algo que se repite con frecuencia en muchas recetas. Y es que, a veces, es muy difícil de precisar el origen de una receta pues puede ocurrir que el mismo plato o muy parecido surge en varios sitios a la vez pues las gentes que lo conciben adaptan otra receta de su lugar de procedencia a los productos de la tierra cuando viajan a establecerse en otro sitio (por poner un ejemplo).
      Tanto me ha interesado la historia que no tendré más remedio que hacer un día los flamenquines auténticos y hablaros de ella.
      Como pincelada hoy os contaré que me he encontrado una enconada disputa entre Andujar y Córdoba por atribuirse la paternidad de la receta. Disputa en la que no entraré. Pero hay añadido a ella otro componente que tiene que ver con que el origen del plato se podría remontar a los tiempos de Carlos I. Se dice que el nombre de flamenquines procede de la semejanza entre el color dorado que el flamenquin adquiere en la fritura y el rubio de los hombres de Flandes (flamencos) que acompañaban a Carlos I de España y V de Alemania y que llamarían la atención en una tierra de hombres de tez morena.
      Y aquí viene el enredo a enredar pues en la actual Bélgica hay un plato famoso llamado "oiseaux sans tête" (pájaros sin cabeza) que guarda una sospechosa semejanza con los flamenquines: se trata de un rollo de carne hecho con un filete de lomo y relleno de carne picada. Éste no se fríe sino que se estofa. Ni sé ni me preocupa si la conexión de éstas dos recetas está probada pero no me negarán que ambas recetas no pudieron estar unidas en algún punto del pasado. En fin...será otra receta que les presentaré otro día, hoy vamos con unos flamenquines sencillos de pollo con ingredientes que suele haber en todas las casas y que hará las delicias de los pequeños de la casa ( y los mayores ).
      Nos ponemos el delantal y nos vamos a la cocina.







Ingredientes (4 personas )

- 4 filetes de pollo finos (de unos 150 grs cada uno)
- 4 lonchas de jamón cocido
- 4 lonchas de queso
- 2 huevos
- Pan rallado
- Aceite, sal y pimienta



Preparación

      En ésta receta no nos complicaremos la vida. Se pueden adobar los filetes antes,se puede elegir un queso de una u otra variedad. Cuanto mejor sea la materia prima más rico. Podemos utilizar un buen jamón ibérico...todo esto cabe en la receta, pero os he dicho que ésta es una receta para no complicarnos nada.Para abrir la nevera. Y preguntarse ¿Que hago hoy?
      Pues bien ¿Tenéis filetes de pollo, jamón cocido y queso de sándwich?....¡Pues tenéis cena!
      Tomaremos 4 filetes de pechuga de pollo,los salpimentamos y les ponemos encima una loncha que los cubra de jamón cocido y otra de queso.





      Es recomendable que los filetes no sean muy gruesos para evitar que en la fritura se os puedan quedar crudos por dentro,por lo que sería recomendable que os lo preparase el pollero.
      Con ésta cama preparada enrollamos los filetes y los sujetamos con unos palillos (si no se sostuvieran solos).
      A continuación lo pasamos por huevo y pan rallado formando el empanado del flamenquín y los freímos en abundante aceite caliente.


                                                            (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Y ya está ¿Sencillo verdad? Ahora solo queda acompañarlo con una ensaladita o unas patatas fritas.Yo tenía a mano asadillo manchego y, en ésta ocasión me sirvió de guarnición....Bon appétit.



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Calorías por ración: 417 Kcal



lunes, 3 de febrero de 2014

Ropa vieja con huevo

Introducción

         Hola amig@s
     Cuenta una leyenda que un hombre muy pobre, no teniendo nada que dar de comer a sus hijos, fue a su armario y cogió un puñadito de harapos viejos. Los abrazó con tanto amor que  esas ropas viejas y deshilachadas se convirtieron en un poco de carne del mismo aspecto que fue con lo que esa noche pudo alimentar a su familia...dando origen al nombre del plato que hoy os presento: la ropa vieja.
     Ésta leyenda, al parecer de origen cubano, aunque no sea realidad  y tenga varias versiones similares, me pareció una bonita forma de presentaros la receta.
     Ésta receta, junto con las croquetas, puede que sea la forma más popular de aprovechar las sobras de un cocido. Sin embargo, la ropa vieja, ha adquirido una personalidad propia en no pocos sitios del mundo latino en donde se utiliza la carne desmechada ( o carne mechada ) para la preparación del plato con diferentes interpretaciones del mismo.
     Muchas veces al explicar una receta os digo que hay mil formas de prepararla. Pues bien, ésta afirmación se multiplica hasta el infinito, con la ropa vieja.
     Para comprender esto y con el fin de simplificar, baste decir que la receta, de origen sefardí, trata de aprovechar los restos de un cocido, puchero o llámese como se quiera para preparar un plato distinto al día siguiente en base a saltear los restos en una sartén. Estos guisos básicos consisten en hervir distintas carnes, embutidos y verduras con alguna legumbre obteniendo varios platos en uno. El caldo se aprovecha para hacer una sopa agregando pan, pasta, arroz, etc. En Cataluña, con el caldo se hace la escudella (una sopa) y hay incluso una (la escudella de navidad) que se prepara ese día. En Canarias le añaden gofio para obtener el escaldón. Las legumbres (garbanzos o alubias) constituirían el plato principal y por último nos quedarían las carnes que, bien cocidas, han aportado su esencia al caldo. Estas carnes habitualmente han sufrido una sobre cocción y quedan un poco sosas pero constituyen la base de toda ropa vieja.
     Para ello se desmecha la carne sobrante del cocido limpiándola bien de huesos, pieles etc.
Esa carne se vuelve a cocinar en una sartén acompañada de una serie de complementos en los que radica la variedad del plato según regiones y países.
     Para hacer un breve seguimiento al plato habremos de volver al origen medieval del mismo. Los sefarditas radicados en la península ibérica utilizaron la carne sobrante de sus pucheros para pasarla por la sartén , condimentada y mezclada con las propias legumbres y verduras sobrantes, para crear el plato. Estas ollas primitivas dieron origen según en la zona de España en dónde se preparara a diversas recetas muy similares:el cocido madrileño,el puchero andaluz,el cocido maragato,el montañés y un largo etcétera. Todas muy parecidas y todas con distintos matices. De las sobras de estos cocidos nació la ropa vieja.
     Mención aparte merece la ropa vieja canaria pues en las islas éste plato ha adquirido una entidad por sí mismo y se prepara con el fin de conseguir  ropa vieja,  no un puchero del que se extraigan las sobras para hacer el plato. Y aunque se pueden utilizar las sobras del puchero canario para hacer ropa vieja es más frecuente hacerla a propósito. Además, en Canarias éste plato ha adquirido rango  festivo siendo  "comida de fiestas y domingos".
     La mención a las Canarias entronca directamente con la popularidad que el plato a ganado en muchos países de América latina ya que fueron principalmente los inmigrantes canarios quienes llevaron el plato al otro lado del Atlántico extendiéndose su consumo. Tal fue la popularización de la receta que,por ejemplo en Cuba,se podría decir que la ropa vieja  cubana es el plato nacional. O en Venezuela,en donde la carne mechada es imprescindible en el pabellón criollo venezolano , uno de los estandartes de su gastronomía.La ropa vieja se desarrolló en los diferentes países americanos adoptando su propia personalidad y versiones.
     Costa Rica,Panamá, Colombia Argentina o México cuentan con sus propias interpretaciones del plato y la carne mechada en Venezuela también se utiliza para rellenar arepas, conociéndose éstas como "arepas pelúas". En ésta parte del mundo es habitual encontrar la carne mechada acompañada de frijoles, plátano frito o arroz cocido
     Yo en mi casa también utilizo ésta  carne mechada sazonada para rellenar pan de pita y tortillas mexicanas y las como como un wrap o una pita, salteando la carne con ajo y cebolla y obtengo un wrap o una pita con lechuga,tomate y la carne mechada añadiendo las típicas salsas que nos sirven en un burguer (ketchup y mostaza ).
     Otras veces las sazono con curry y un toque picante dándole un aire más a kebab. Ideales ambas ideas para que los más jóvenes coman con gusto ésta carne.
     Ya os mostraré esto en otras recetas. Hoy vamos a ver cómo preparo yo la ropa vieja.De todas las formas de prepararla la que más me gusta es ésta a la que mezclo unas patatas fritas cortadas en dados y a la que le plantó un  huevo frito encima.
     Vamos a los fogones.






Ingredientes (4-5 personas) 
(Las cantidades son orientativas pues dependerá de lo que haya sobrado )


                "Sobras del Cocido"
- 300 gr de carnes (pollo,cerdo, ternera, gallina )
- 150 gr de garbanzos
- 100 gr de embutidos (chorizo, morcilla )
....y además

- 1/2 cebolla
- 1 diente de ajo 
- 1-2 patatas
- Pimentón,sal,pimienta.
- 1 vaso de caldo del cocido 
- 4-5 huevos




Preparación
      
     Éste plato lo suelo comenzar "por el final". Me explico: la receta va a estar rematada por unas patatas fritas y los garbanzos tostados que se ponen al final. Pues bien, comenzaremos por freír las patatas y reservarlas.
     A mi me gusta saltear los garbanzos y darles un toque tostado pero hay quien los agrega después (eso lo dejo a vuestro gusto). Para ello en una sartén con una cucharada de aceite de oliva,salteamos los garbanzos hasta que tomen un bonito color dorado.

                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


     Una vez tostados los garbanzos, en una sartén echamos un chorro de aceite de oliva y ahí pochamos la cebolla y el ajo cortados muy finos.
     Cuando la cebolla se empieza a poner transparente echamos el chorizo que sobró del cocido. Yo le suelo poner suficiente para que sobre y tener para la ropa vieja. Rehogamos todo junto para que el chorizo suelte el pimentón e impregne la cebolla (luego le pondremos un poquito más )


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

     Ahora es el momento de echar la carne desmechada que habremos obtenido de lo que nos sobró del cocido y que habremos limpiado bien de pieles y huesos. Le damos unas vueltas a todo el conjunto y le añadimos pimienta en grano molida con un dosificador. Siempre es mejor la pimienta así  que la que viene molida  en botes. La pimienta es un potenciador natural de los alimentos y hay que recordar que la carne que sobra de un cocido ha perdido gran parte de su sabor aportando sustancia al caldo.Por eso la "ayudamos" para que "revivan" un poco sus sabores.
     Cuando la carne se ha rehogado bien la apartamos a un lado y en un hueco de la sartén y fuera del fuego (como en la foto ) rehogamos medio minuto una cucharadita de pimentón dulce.El que quiera picante que le eche pimentón picante.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


     De inmediato le agregamos el vaso de caldo del propio cocido y dejamos que moje todo el conjunto dándole una untuosidad a la carne. Dejamos que la carne embeba todo el caldo rehidrátandose y, cuando vemos que vuelve a quedarse seco, le agregamos los garbanzos y las patatas fritas que teníamos reservados desde el principio. También si sobró morcilla se la añado ahora cortada en rodajas. Removemos un poquito para que se mezclen todos los sabores y lo tenemos hecho.


    

      Para rematar el plato yo,a cada ración le planto un huevo frito encima. Os aseguro que romper la yema y que bañe todo el conjunto es muy agradable al paladar y hará que los niños se coman el plato aun con más ganas.
     Bueno amigos,como os decía en la introducción, otro día espero haceros otras versiones de ropa vieja que se dan en otros sitios.Por hoy os dejo mi versión. Probar y me contáis...Bon appétit.


Calorías por ración: 526 Kcal