miércoles, 26 de marzo de 2014

Coliflor gratinada



Introducción
        
         Hola amig@s
      La coliflor es una planta de la familia de las brassicaceae de la cuál lo que nos comemos es la flor. No obstante las hojas también son comestibles pues la coliflor es una variedad de col cultivada (como el repollo,las coles de Bruselas o el brócoli) y todas ellas proceden de la berza común (Brassica oleracea), de la que lo que se comen son las hojas.
      Su bajo aporte calórico junto con su alto contenido en fibra y su poder diurético  hace que su consumo esté muy indicado si queremos cuidar la línea.Ventajas éstas que deberían compensar el olor peculiar que desprende al cocer (que a algunos les resulta desagradable ) y el hecho que provoque meteorismo.
      La receta de hoy podría decirse que es una de las más populares formas de consumirla ya que gusta tanto a grandes como a pequeños ( y los que tenemos o hemos tenido niños pequeños en casa sabemos que su paladar no tolera algunas cosas ). Y no deja de ser curioso que algo tan simple, al final, tenga el beneplácito de la mayoría de los comensales.
      ¿Qué más queréis? Una receta sana,ligera y sencilla de hacer que os hará quedar bien con todos.
Pues nos ponemos el delantal y ¡Ale!....a cocinar.




Ingredientes
- 1 coliflor de (1kg aprox)
- 100 gr de queso rallado
Para la bechamel
- 1'5 o 2 cucharadas de harina
- 300 ml de leche
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 chorrito de aceite de oliva 






Preparación

      Como os he dicho en la introducción, no puede ser más fácil de hacer el plato de hoy.
      Debemos cortar la coliflor empezado por abajo (por el tallo gordo) de ésta forma iremos sacando los pequeños ramitos de la coliflor (que parecen pequeños bonsais).
      Los metemos en agua con sal y los hervimos 15 minutos aproximadamente.Sacamos a un escurre pasta y reservamos.


      Mientras se hace la coliflor aprovechamos para hacer la bechamel.Ésta nos debe quedar ligera.Para ello formaremos el roux derritiendo a fuego lento la mantequilla y el aceite de oliva. Le agregaremos la harina y batiremos de forma enérgica con unas varillas. Le iremos agregando leche del tiempo poco a poco sin dejar de batir hasta que obtengamos una consistencia ligera (como un yogur líquido). Con éstas cantidades nos debe salir un vaso y medio (más o menos) de bechamel (unos 300 ml). No os preocupéis los que cuidáis la línea si os parece mucha bechamel pues un 30% de lo que baña la bechamel "se escurre" al fondo y no consumimos todo. Además,con éstas cantidades nos saldrán unas seis raciones como la de la foto de presentación.

                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Disponemos la coliflor cocida en una fuente de hornear y sobre ella regamos con la bechamel hasta cubrir la coliflor por entero.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Sobre esto,esparcimos el queso a nuestro gusto.




      En éste punto la receta admite que le metáis unos taquitos de bacon, un poco de carne picada previamente salteada o lo que os de vuestra imaginación . El queso que utilicéis,exactamente igual. Un buen manchego curado seguro que realza. Hoy  he querido presentar la receta de la forma más sencilla posible  y os aseguro que sale riquísima.
            La coliflor ha de estar en el horno hasta que forme una bonita costra doradita que según el horno que uséis variará entre los 3 y 8 minutos aproximadamente.


      Lo único que me permiti a la hora de emplatar fue rematar la ración con un crujiente de jamón y una mahonesa a la que tinté con tomate frito y puré de zanahoria creando dos salsas para acompañar.
      Ya sólo nos quedará emplatar y llevar a la mesa  ...Bon appétit.

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Calorías por ración: 178 Kcal





domingo, 9 de marzo de 2014

Paté de coral de centollo....¡Sin centollo!

Introducción

         Hola amig@s
      Un trampantojo en cocina es un "engaño divertido ".Se trata de conseguir engañar los sentidos del comensal.Se presenta un plato que parece algo conocido pero lo que nos encontramos al comerlo es otra cosa: está bueno pero no sabe a lo que parece. Os pondré un ejemplo. Imaginar que,con pericia y unos moldes, hacemos un postre en forma de huevo frito.La yema podría ser un flan con esa forma y la clara una gelatina de coco....pero en la mesa lo presentaríamos como un huevo frito ( no descartéis,ya que se me acaba de ocurrir, que termine haciéndolo y lo publique aquí )
      En otras ocasiones se trata de engañar al gusto. Éste seria el caso de la receta de hoy.Vamos a hacer algo que todo el mundo reconoce ¡Pero sin utilizar la materia prima con la que está hecho!
      Hace años,escuchaba la radio mientras conducía. En el programa participaban los oyentes dando recetas de estás que te sacan de un apuro en un minuto. Un señor dio ésta receta y me llamó la atención,la apunté en un papel aprovechando un semáforo  y la hice ese fin de semana. ¡Lo más sorprendente es que funcionaba: sabía al coral de un centollo!
      Desde entonces llevo años preparándola aunque llevaba tiempo sin hacerla. Para traerla al blog decidí cotejar mi receta con otras que hubiera por internet. Lo poco que encontré acaba llevándote de una u otra forma al blog de webos fritos y resultó igual que la que tenía apuntada en el papelito arrugado que conservaba, con la variante de un ingrediente. Así que lo hice de las dos formas a ver si el resultado variaba mucho....y variaba.
      El ingrediente en cuestión es la cebolla. Aunque en pequeñas proporciones, he probado a incluir la cebolla en mi receta y he de decir que mi experiencia es que la receta pierde con ella. El resultado es que se reconoce la cebolla en el preparado. He probado a hacer el paté con anchoas y mejillones de buena calidad para la receta con cebolla. He probado a poner menos cebolla. Y el resultado,a mi juicio y paladar, siempre es el mismo: sin duda está bueno, pero sabe a cebolla.
      Así que la receta que os muestro va a ser la primitiva, la que llevo haciendo desde que escuché a aquel hombre anónimo en la radio y que,a mi juicio,imita a la perfección el sabor auténtico del coral de un centollo.
      Yo os dejo mi receta y si tenéis dudas,un día le ponéis un cuartito de una cebolla pequeña y comparáis.
      Bueno, vamos a ponernos manos a la obra,que la receta de hoy es para que le salga bien hasta al que nunca entró en la cocina.









Ingredientes


- 7 anchoas de lata
- 1 lata de mejillones al natural
- 7 palitos de cangrejo (surimi)
- Mahonesa casera (2 cucharadas)
- Media copa de vino (30cc)
- Unas gotas de limón 







Preparación


      Un consejo previo que os doy es que abráis la lata de mejillones y la vaciéis en un plato. Y con paciencia les quitéis esas hebritas con aspecto de estropajo que es el biso del mejillón y que une al animal a la batea o la roca en dónde viva.Es muy desagradable encontrarlos en el paté y hay grandes probabilidades de que queden enteros (que se piquen finamente no es una opción más deseable)
      La preparación no puede ser más simple. Se trata de coger todos los ingredientes y meterlos en el robot de cocina o el vaso de la batidora (lo que utilicéis) y batir bien hasta conseguir una masa espesa.
Solo hay que llevar un pequeño orden.
      Como al final vamos a picar unos palitos de cangrejo para que la textura del paté imite al coral del centollo,picamos uno al principio y lo reservamos.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)


      A continuación metemos en el robot los palitos de cangrejo,los mejillones, las anchoas y dos cucharadas generosas de mahonesa. Mejor si es casera. Las industriales tienen otro sabor y yo,particularmente no lo he probado con ellas. Si las anchoas tienen mucha sal las pasamos por el grifo del agua.
      En cuanto a la proporción, yo utilizo una lata de mejillones de 69 gramos para 7 anchoas y 7 palitos de cangrejo.
      También le añado una cucharada del caldo de la lata de mejillones y tres cucharadas de vino. Yo le pongo preferentemente el mismo tipo de vino que se suele echar por encima en el coral auténtico: albariño o ribeiro (aunque veréis otras recetas con fino).

                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

                                           
      Batimos bien hasta que nos qued  e una mezcla pastosa y homogénea. Añadiremos al final los palitos desmenuzados al principio y mezclaremos con una cuchara.



      ¡Y ya está! No tiene más misterio. Podemos servir al centro para picar con trozos de pan tostado o unos mini colines. También lo he comido como relleno de huevos cocidos...Bon appétit.

Vídeo






Calorías por ración: 808 Kcal
      Las calorías están calculadas para toda la terrina de café. Si se consume entre cuatro o cinco personas "picando" se ingerirán de 160 a 200 Kcal por comensal.

  

sábado, 8 de febrero de 2014

Flamenquines de pollo

Introducción

         Hola amig@s
      Los que me seguís sabéis que, en ésta sección me gusta contar algo del plato que os presento. Su origen, historia o alguna curiosidad. Siempre sin ninguna pretensión de sentar cátedra. Os cuento lo que sé y si alguien me rectifica o me cuenta algo que no sepa pues yo encantado. No hay nada que me divierta más que aprender.
      A veces ocurre que investigando el origen o el nombre de un plato uno tropieza con historias curiosas. Y algo de esto he hallado con ésta receta.
      Para empezar os diré que los flamenquines son unos rollos de lomo de cerdo rellenos de jamón serrano y queso que se empanan y se fríen.
      Hoy os traigo una versión de ellos (con pollo) fácil de hacer y sencilla en sus ingredientes.
      Pero os contaba que al investigar el origen y el nombre de la receta original me tropecé con una curiosa historia de disputas sobre la paternidad del plato. Algo que se repite con frecuencia en muchas recetas. Y es que, a veces, es muy difícil de precisar el origen de una receta pues puede ocurrir que el mismo plato o muy parecido surge en varios sitios a la vez pues las gentes que lo conciben adaptan otra receta de su lugar de procedencia a los productos de la tierra cuando viajan a establecerse en otro sitio (por poner un ejemplo).
      Tanto me ha interesado la historia que no tendré más remedio que hacer un día los flamenquines auténticos y hablaros de ella.
      Como pincelada hoy os contaré que me he encontrado una enconada disputa entre Andujar y Córdoba por atribuirse la paternidad de la receta. Disputa en la que no entraré. Pero hay añadido a ella otro componente que tiene que ver con que el origen del plato se podría remontar a los tiempos de Carlos I. Se dice que el nombre de flamenquines procede de la semejanza entre el color dorado que el flamenquin adquiere en la fritura y el rubio de los hombres de Flandes (flamencos) que acompañaban a Carlos I de España y V de Alemania y que llamarían la atención en una tierra de hombres de tez morena.
      Y aquí viene el enredo a enredar pues en la actual Bélgica hay un plato famoso llamado "oiseaux sans tête" (pájaros sin cabeza) que guarda una sospechosa semejanza con los flamenquines: se trata de un rollo de carne hecho con un filete de lomo y relleno de carne picada. Éste no se fríe sino que se estofa. Ni sé ni me preocupa si la conexión de éstas dos recetas está probada pero no me negarán que ambas recetas no pudieron estar unidas en algún punto del pasado. En fin...será otra receta que les presentaré otro día, hoy vamos con unos flamenquines sencillos de pollo con ingredientes que suele haber en todas las casas y que hará las delicias de los pequeños de la casa ( y los mayores ).
      Nos ponemos el delantal y nos vamos a la cocina.







Ingredientes (4 personas )

- 4 filetes de pollo finos (de unos 150 grs cada uno)
- 4 lonchas de jamón cocido
- 4 lonchas de queso
- 2 huevos
- Pan rallado
- Aceite, sal y pimienta



Preparación

      En ésta receta no nos complicaremos la vida. Se pueden adobar los filetes antes,se puede elegir un queso de una u otra variedad. Cuanto mejor sea la materia prima más rico. Podemos utilizar un buen jamón ibérico...todo esto cabe en la receta, pero os he dicho que ésta es una receta para no complicarnos nada.Para abrir la nevera. Y preguntarse ¿Que hago hoy?
      Pues bien ¿Tenéis filetes de pollo, jamón cocido y queso de sándwich?....¡Pues tenéis cena!
      Tomaremos 4 filetes de pechuga de pollo,los salpimentamos y les ponemos encima una loncha que los cubra de jamón cocido y otra de queso.





      Es recomendable que los filetes no sean muy gruesos para evitar que en la fritura se os puedan quedar crudos por dentro,por lo que sería recomendable que os lo preparase el pollero.
      Con ésta cama preparada enrollamos los filetes y los sujetamos con unos palillos (si no se sostuvieran solos).
      A continuación lo pasamos por huevo y pan rallado formando el empanado del flamenquín y los freímos en abundante aceite caliente.


                                                            (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Y ya está ¿Sencillo verdad? Ahora solo queda acompañarlo con una ensaladita o unas patatas fritas.Yo tenía a mano asadillo manchego y, en ésta ocasión me sirvió de guarnición....Bon appétit.



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Calorías por ración: 417 Kcal



lunes, 3 de febrero de 2014

Ropa vieja con huevo

Introducción

         Hola amig@s
     Cuenta una leyenda que un hombre muy pobre, no teniendo nada que dar de comer a sus hijos, fue a su armario y cogió un puñadito de harapos viejos. Los abrazó con tanto amor que  esas ropas viejas y deshilachadas se convirtieron en un poco de carne del mismo aspecto que fue con lo que esa noche pudo alimentar a su familia...dando origen al nombre del plato que hoy os presento: la ropa vieja.
     Ésta leyenda, al parecer de origen cubano, aunque no sea realidad  y tenga varias versiones similares, me pareció una bonita forma de presentaros la receta.
     Ésta receta, junto con las croquetas, puede que sea la forma más popular de aprovechar las sobras de un cocido. Sin embargo, la ropa vieja, ha adquirido una personalidad propia en no pocos sitios del mundo latino en donde se utiliza la carne desmechada ( o carne mechada ) para la preparación del plato con diferentes interpretaciones del mismo.
     Muchas veces al explicar una receta os digo que hay mil formas de prepararla. Pues bien, ésta afirmación se multiplica hasta el infinito, con la ropa vieja.
     Para comprender esto y con el fin de simplificar, baste decir que la receta, de origen sefardí, trata de aprovechar los restos de un cocido, puchero o llámese como se quiera para preparar un plato distinto al día siguiente en base a saltear los restos en una sartén. Estos guisos básicos consisten en hervir distintas carnes, embutidos y verduras con alguna legumbre obteniendo varios platos en uno. El caldo se aprovecha para hacer una sopa agregando pan, pasta, arroz, etc. En Cataluña, con el caldo se hace la escudella (una sopa) y hay incluso una (la escudella de navidad) que se prepara ese día. En Canarias le añaden gofio para obtener el escaldón. Las legumbres (garbanzos o alubias) constituirían el plato principal y por último nos quedarían las carnes que, bien cocidas, han aportado su esencia al caldo. Estas carnes habitualmente han sufrido una sobre cocción y quedan un poco sosas pero constituyen la base de toda ropa vieja.
     Para ello se desmecha la carne sobrante del cocido limpiándola bien de huesos, pieles etc.
Esa carne se vuelve a cocinar en una sartén acompañada de una serie de complementos en los que radica la variedad del plato según regiones y países.
     Para hacer un breve seguimiento al plato habremos de volver al origen medieval del mismo. Los sefarditas radicados en la península ibérica utilizaron la carne sobrante de sus pucheros para pasarla por la sartén , condimentada y mezclada con las propias legumbres y verduras sobrantes, para crear el plato. Estas ollas primitivas dieron origen según en la zona de España en dónde se preparara a diversas recetas muy similares:el cocido madrileño,el puchero andaluz,el cocido maragato,el montañés y un largo etcétera. Todas muy parecidas y todas con distintos matices. De las sobras de estos cocidos nació la ropa vieja.
     Mención aparte merece la ropa vieja canaria pues en las islas éste plato ha adquirido una entidad por sí mismo y se prepara con el fin de conseguir  ropa vieja,  no un puchero del que se extraigan las sobras para hacer el plato. Y aunque se pueden utilizar las sobras del puchero canario para hacer ropa vieja es más frecuente hacerla a propósito. Además, en Canarias éste plato ha adquirido rango  festivo siendo  "comida de fiestas y domingos".
     La mención a las Canarias entronca directamente con la popularidad que el plato a ganado en muchos países de América latina ya que fueron principalmente los inmigrantes canarios quienes llevaron el plato al otro lado del Atlántico extendiéndose su consumo. Tal fue la popularización de la receta que,por ejemplo en Cuba,se podría decir que la ropa vieja  cubana es el plato nacional. O en Venezuela,en donde la carne mechada es imprescindible en el pabellón criollo venezolano , uno de los estandartes de su gastronomía.La ropa vieja se desarrolló en los diferentes países americanos adoptando su propia personalidad y versiones.
     Costa Rica,Panamá, Colombia Argentina o México cuentan con sus propias interpretaciones del plato y la carne mechada en Venezuela también se utiliza para rellenar arepas, conociéndose éstas como "arepas pelúas". En ésta parte del mundo es habitual encontrar la carne mechada acompañada de frijoles, plátano frito o arroz cocido
     Yo en mi casa también utilizo ésta  carne mechada sazonada para rellenar pan de pita y tortillas mexicanas y las como como un wrap o una pita, salteando la carne con ajo y cebolla y obtengo un wrap o una pita con lechuga,tomate y la carne mechada añadiendo las típicas salsas que nos sirven en un burguer (ketchup y mostaza ).
     Otras veces las sazono con curry y un toque picante dándole un aire más a kebab. Ideales ambas ideas para que los más jóvenes coman con gusto ésta carne.
     Ya os mostraré esto en otras recetas. Hoy vamos a ver cómo preparo yo la ropa vieja.De todas las formas de prepararla la que más me gusta es ésta a la que mezclo unas patatas fritas cortadas en dados y a la que le plantó un  huevo frito encima.
     Vamos a los fogones.






Ingredientes (4-5 personas) 
(Las cantidades son orientativas pues dependerá de lo que haya sobrado )


                "Sobras del Cocido"
- 300 gr de carnes (pollo,cerdo, ternera, gallina )
- 150 gr de garbanzos
- 100 gr de embutidos (chorizo, morcilla )
....y además

- 1/2 cebolla
- 1 diente de ajo 
- 1-2 patatas
- Pimentón,sal,pimienta.
- 1 vaso de caldo del cocido 
- 4-5 huevos




Preparación
      
     Éste plato lo suelo comenzar "por el final". Me explico: la receta va a estar rematada por unas patatas fritas y los garbanzos tostados que se ponen al final. Pues bien, comenzaremos por freír las patatas y reservarlas.
     A mi me gusta saltear los garbanzos y darles un toque tostado pero hay quien los agrega después (eso lo dejo a vuestro gusto). Para ello en una sartén con una cucharada de aceite de oliva,salteamos los garbanzos hasta que tomen un bonito color dorado.

                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


     Una vez tostados los garbanzos, en una sartén echamos un chorro de aceite de oliva y ahí pochamos la cebolla y el ajo cortados muy finos.
     Cuando la cebolla se empieza a poner transparente echamos el chorizo que sobró del cocido. Yo le suelo poner suficiente para que sobre y tener para la ropa vieja. Rehogamos todo junto para que el chorizo suelte el pimentón e impregne la cebolla (luego le pondremos un poquito más )


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

     Ahora es el momento de echar la carne desmechada que habremos obtenido de lo que nos sobró del cocido y que habremos limpiado bien de pieles y huesos. Le damos unas vueltas a todo el conjunto y le añadimos pimienta en grano molida con un dosificador. Siempre es mejor la pimienta así  que la que viene molida  en botes. La pimienta es un potenciador natural de los alimentos y hay que recordar que la carne que sobra de un cocido ha perdido gran parte de su sabor aportando sustancia al caldo.Por eso la "ayudamos" para que "revivan" un poco sus sabores.
     Cuando la carne se ha rehogado bien la apartamos a un lado y en un hueco de la sartén y fuera del fuego (como en la foto ) rehogamos medio minuto una cucharadita de pimentón dulce.El que quiera picante que le eche pimentón picante.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


     De inmediato le agregamos el vaso de caldo del propio cocido y dejamos que moje todo el conjunto dándole una untuosidad a la carne. Dejamos que la carne embeba todo el caldo rehidrátandose y, cuando vemos que vuelve a quedarse seco, le agregamos los garbanzos y las patatas fritas que teníamos reservados desde el principio. También si sobró morcilla se la añado ahora cortada en rodajas. Removemos un poquito para que se mezclen todos los sabores y lo tenemos hecho.


    

      Para rematar el plato yo,a cada ración le planto un huevo frito encima. Os aseguro que romper la yema y que bañe todo el conjunto es muy agradable al paladar y hará que los niños se coman el plato aun con más ganas.
     Bueno amigos,como os decía en la introducción, otro día espero haceros otras versiones de ropa vieja que se dan en otros sitios.Por hoy os dejo mi versión. Probar y me contáis...Bon appétit.


Calorías por ración: 526 Kcal

domingo, 12 de enero de 2014

Sopa castellana

Introducción

         Hola amig@s
      Hoy os presento una receta que hunde sus orígenes en la más rancia tradición castellana. Una receta que bebe en las fuentes de la sabiduría popular. De esa virtud antigua de quien poco tiene y que,agudizando el ingenio, consigue elaborar recetas sublimes con poca materia prima. Platos como las gachas, las migas o las empanadas que no sólo nutrieron a nuestros antepasados sino que fueron una excelente solución para no desperdiciar nada en donde nada debía echarse a perder.Platos típicos de traición  humilde cuya gran virtud es la de deleitar con lo que sobra.
      Podríamos decir que hablar de sopa castellana y sopas de ajo es hablar de la misma cosa y los que afirmen esto no carecerán de razón. No obstante, a mí juicio, la sopa castellana podría considerarse una evolución de aquella guardando ambas el mismo origen humilde y el mismo espíritu,es decir, aprovechar el pan de ayer (y antes de ayer) añadirle unos ajos, agua o caldo y con ello crear un plato rico.
      La sopa de ajo ha derivado desde un punto inicial a un montón de variantes que guardan una gran similitud entre si y, a su vez, con la receta primitiva. Lo que conocemos como sopa castellana parece que tiene un par de características que la identifican: que el pan se cuece en el caldo (no se añade al final como en otras versiones) y la presencia de un huevo que se escalfa en la propia sopa (aunque ésto no le es exclusivo). Ocurre que las variaciones son tan sutiles y diversas que la frontera de las distintas versiones es muy difusa. Se diría que cuando en un restaurante pedimos una sopa castellana nos esperamos una sopa de ajo enriquecida y con un huevo escalfado qué se hace dentro de la propia sopa.
      Que sepáis que las variantes según cocinero y región son muy grandes. Hay quien le pone chorizo (yo hoy se lo puse), coliflor, pimientos choriceros,bacalao y otros productos. Quién le añade unos granos de comino,en fin,tantas variaciones como personas se pongan a elaborarla.
      Sea de la forma que fuere, en los fríos invernales de la meseta y otras partes de la península ha sido un fiel amigo durante siglos aportado sabor y calor y a mí me agrada especialmente que un plato con unos conceptos tan sencillos pero tan rico se vea en las cartas mejores restaurantes.
      Para finalizar,deciros que éste plato sale bueno con agua,pero que si tenéis un caldo de carne o de pollo,gana bastante. A falta de caldo,siempre podéis recurrir a la clásica pastilla de caldo.
      Vamos a prepararla.










Ingredientes (4 personas)

- 5 ó 6 dientes de ajo
- Pan duro (de 3 o 4 días)
- 50 gr de taquitos de jamón
- 75 gr de chorizo
- 4 Huevos
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Sal
- Litro y medio de caldo de carne    





Preparación

      Como os he contado, muchas son las formas de preparar este plato. Se puede enriquecer tanto como queráis. Yo os muestro como lo hice hoy  y os aseguro que salió buenísimo.

      Comenzamos pelando 5 ó 6 dientes de ajo, los laminamos y los añadimos a una cazuela en donde previamente habremos puesto dos o tres cucharadas de aceite oliva. Es mejor no agregar los ajos cuando el aceite está muy caliente pues se os pueden quemar rápidamente y hará incomestible el plato. Mejor echar los ajos cuando el aceite está a fuego medio y que vayan dorándose a medida que el aceite va cogiendo temperatura. Cuando los ajos han cogido un bonito color dorado, incorporamos los taquitos de jamón y el chorizo en rodajas.Se dan vueltas rápido sin dejar que el chorizo y él jamón se hagan mucho.




                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)



     Incorporamos el pan en rodajas y echamos una cucharadita de pimentón. Rehogamos bien (como siempre que utilizamos pimentón os recuerdo que ésta operación es preferible hacerla fuera del fuego para evitar que éste se queme).Echamos el caldo casi de inmediato,sin dejar que el pimentón se cocine demasiado.



                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)



      Dejamos que el conjunto llegue a hervir moviendo de cuando en cuando para que el pan se vaya rompiendo. Cuando hierva unos 5 minutos (no hace falta más) vamos a incorporarle los huevos de uno en uno con cuidado para que se nos escalfen en la propia sopa. Un consejo que os doy para echar los huevos en la sopa es que primero los saquéis a un plato,bol o lo que sea y de ahí a la cazuela.Así evitáis que,por accidente caiga algún trozo de cáscara en la sopa. En 2 minutos estarán listos y tendremos nuestra sopa terminada.
      Es el momento de probar y rectificar de sal si fuese necesario. El jamón le ha aportado sal al guiso y habrá veces que no necesite sal,pero probar y dejarla a vuestro gusto.





                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)
      Se presenta tradicionalmente en unos cuencos de barro cuya función principal consiste en guardar muy bien el calor. Hay que tener en cuenta que es una sopa propia de meses y lugares muy fríos y que se agradecía el comerla bien caliente. Seguro que habéis probado esta receta (sobre todo en casa de mamá) pero probar a hacerla vosotros mismos pues el resultado está garantizado y es muy fácil de hacer...Bon appétit.


Vídeo







Calorías por ración:  490 Kcal
      Si utilizáis agua en vez de caldo las calorías resultantes son unas 160 Kcal menos,es decir,la misma ración supondría330 Kcal. 




domingo, 29 de diciembre de 2013

Pastel de navidad

Introducción

         Hola amig@s.
      Cuando publique la receta del pastel de cabracho (ver receta) os contaba que yo hacía algo muy parecido (prácticamente igual) pero sustituyendo el cabracho por perca y langostinos cocidos.
      Aquí en donde vivo es sencillo encontrar perca,pero si en vuestra zona de residencia no lo encontráis lo podéis sustituir por otro pescado grande,con buenos lomos y de carne blanca como merluza, mero, cherne, tilapia etc
      Este año a coincidido que lo realicé para llevarlo a un cumpleaños, así que lo "vestí" un poquito más y el  resultado es éste pastel de Navidad (que así lo he bautizado)
      Normalmente las recetas cuando las hago,las prueba mi familia. En esta ocasión dos amigas tuvieron la oportunidad de probarlo y el plato pasó la prueba con nota.
      Probar a hacerlo, no es difícil.
      Por último,deciros que ésta es la primera receta que acompaño con un vídeo del proceso. El objetivo es hacer más ágil y ameno el seguir la receta. Así podréis ver el vídeo (que es muy conciso en sus explicaciones) e ir consultando las dudas en el texto. Si os gusta la idea intentaré sacar tiempo de donde no lo tengo e ir transformando todas las recetas para que tengan su vídeo.
      Vamos a la cocina.





Ingredientes

- 300 gr de perca
- 300 gr de langostinos cocidos
- 200 ml de nata líquida
- 50 ml de tomate frito
- Salmón y bacalao ahumados
- 5 huevos
- 1 zanahoria
- 1 bote de pimientos del piquillo
- 1 bote de sucedaneo de caviar




Preparación

      Para realizarlo procedemos igual que en la receta del pastel de cabracho que ya vimos antes.
      Los langostinos los podemos comprar cocidos o,si los cocemos nosotros,pondremos una cazuela con agua ,un pellizco de sal y una hoja de laurel. cuando el agua hierva,metemos los langostinos y los dejamos unos dos minutos,sacando a agua fría de inmediato para cortar la cocción.
      Para hacer el pescado pondremos una cazuela llena de agua, una cebolla y una zanahoria. Cuando el agua hierva, metemos el pescado y dejamos que cueza unos cinco minutos. Lo sacamos y dejamos que enfríe en la nevera. Cuando haya enfriado, lo desmigamos teniendo cuidado de no dejar ninguna espina.



      Realmente,es en éste momento cuando empezaremos a preparar nuestro pastel.
      Lo primero de todo es precalentar el horno a 180º. Así,mientras vamos preparando los ingredientes,tendremos el horno listo.
      El proceso es muy sencillo. Lo primero que haremos será echar cinco huevos en un bol grande. Los batimos e incorporamos la nata líquida y el tomate frito. Mezclamos bien y añadimos el pescado desmigado y los langostinos cocidos (reservar 3 o 4 para adornar al final)


      Salpimentamos. No echar demasiada sal. Con un pellizco sería suficiente ya que tanto el pescado como los langostinos y el tomate ya llevan su parte de sal.
      Pasamos todo el conjunto con la batidora hasta que nos quede una mezcla fina.


      Untamos con mantequilla (o margarina) el molde en donde vayamos a verter el contenido del bol. En éste molde quizás me pasé un poco con la mantequilla.Si os pasa eso podéis retirar el exceso de grasa con una servilleta de papel.
      Lo metemos en el horno y aguardamos hasta que le pinchemos con una brocheta y salga limpia. Esto,según cada horno variará entre 35 y 40 minutos. Yo lo meto al baño maría introduciendo el molde en otro mayor con agua.


      Cuando esté hecho, lo metemos en la nevera y esperamos a que se enfríe para desmoldar.
      Desmoldamos con cuidado y comenzamos a rellenar y adornar nuestro pastel. Empezamos cortando con cuidado el pastel por la mitad más o menos. Lo retiramos con cuidado que no se nos rompa y rellenamos con salmón ahumado ese piso.



      Volvemos a colocar el resto del pastel en su sitio y cubrimos la parte de arriba con bacalao ahumado. Encima colocamos unos pimientos del piquillo,unas huevas de caviar y los langostinos que reservamos al principio.
      Para presentar el plato coloqué unas tiras de lechuga,un cucharada de mahonesa y unas huevas de caviar.Además le coloqué a los lados unos crujientes de pan de gambas hechos por mi y que espero tener muy pronto listo para publicar....Bon appétit.

Vídeo 


   

Calorías por ración: 206 Kcal
      De un pastel como el de la foto se sacan 8 raciones. El cálculo está echo para una porción del pastel,si lo queréis acompañar con una cucharada de mahonesa habréis de sumar unas 140 Kcal.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Salchichas al vino

Introducción

         Hola amig@s
     Ésta es mi primera Navidad desde qué creé mi blog. Y lo que me he dado cuenta es que casi todos los blogueros  sacan a relucir sus mejores galas de Navidad.
     He de reconocer que en esto voy a contracorriente y sigo empeñado en publicar recetas sencillas para haceros las cosas más fáciles. No obstante haré alguna receta con aire navideño. Eso será en unos días.
     La receta se hace con salchichas frescas,las de carnicería y aunque me da la sensación de que,en origen está pensada para salchichas de cerdo,hace ya muchos años que las encontramos de pollo y de pavo. Bueno,pues también serían perfectas para realizar la receta (y con menos grasa). Yo utilicé las de cerdo.
     Hoy lo que os presentó  es algo rico,sencillo y clásico. Tengo que contaros  que yo desde hace tiempo simplificó aún más está receta pues en casi todas las recetas que consultéis veréis que se suele añadir cebolla y ajo.
     Esta receta gusta mucho a mis hijas desde que eran muy pequeñas,pero como a todos los niños,eso del ajo y la cebolla no terminaban de aceptarlo,así que adapté la receta al gusto de los niños.¿Cómo?...pues por el camino más simple:eliminando esos dos ingredientes.Lo que me descubrió que,para mi gusto,estas salchichas están aún mejor sin éstos ingredientes. Al no agregarselo,lo que ocurre es que se potencia mucho más el sabor del vino y la propia salchicha,quedando a mi juicio un sabor más puro.
     Si,previamente a echar a la sartén las salchichas, queréis sofreír un diente de ajo y media cebolla,pues,adelante y si queréis probar con ésta receta,ya me contaréis.
Vamos a la cocina.





Ingredientes (4 personas)

- 1 kg de salchichas frescas
- 1 vaso de vino
- 1 vaso de caldo de ave
- Harina
- Aceite,sal y pimienta






Preparación

     Empezamos por echar en una sartén una cucharada de aceite de oliva. Cuando esté caliente incorporamos las salchichas y dejamos que se doren.Yo pongo unas 4 ó 5 por persona y puede ser que no entren todas en la sartén así que las iremos incorporando por tandas hasta que tengamos doradas todas las salchichas que queremos preparar. Es mejor freírlas por tandas pues si las echáis todas a la vez van a soltar mucha agua y se os cocerán. Y no nos interesa eso sino que se doren y tomen un bonito color.


     Cuando las tenemos todas, las metemos en la sartén o cazuela (lo que utilicéis) y le agregamos una cucharada de harina de trigo. Le damos unas vueltas para que se cocine la harina y no de sabor a harina cruda. La harina hará que la salsa engorde.


     Incorporamos el vino blanco dejamos, que reduzca a la mitad y cuando ha reducido, incorporamos el caldo de ave. Si no tenéis caldo podéis añadirle agua y una pastilla de caldo concentrado. De todos modos,ésto es opcional pues simplemente con un poco de agua también salen ricas (aunque están más buenas con el caldo). Movemos bien las salchichas hasta que la salsa empiece a engordar. 


                                                         (Hacer click en la foto para agrandarla)

     Salpimentamos y ya las tenemos listas.
     ¿Fácil verdad?...y ricas. Y lo mejor,podemos tener el plato listo en 10 minutos,que el ritmo de vida actual no nos deja demasiado espacio...Bon appétit.

Calorías por ración: 543 Kcal
     Calculado para una ración de 5 salchichas.