martes, 20 de mayo de 2014

Cocido madrileño

Introducción

         Hola amig@s
      Soy madrileño, y por tanto, hoy podría "hacer patria" y reivindicar el cocido madrileño como el primero y genuino cocido español. Pero en cocina la soberbia es tan inútil como un teléfono en la edad media. Y a esa época habrá que remontarse para contar algo de éste plato que, eso sí, identifica a mi ciudad tanto como el chotis o la Gran Vía.


                                                  La torre de Madrid vista desde la gran vía

Historia

      Si nos fijamos bien, cocer en agua unas carnes variadas con unas legumbres y verduras debe ser tan viejo, que el origen de éstas recetas se pierde en la noche de los tiempos. Efectivamente el origen del cocido madrileño es incierto si bien parece aceptado que proviene de la olla podrida manchega que, a su vez, es una evolución de la adafina sefardí. (1)
      En cualquier tratado sobre cómo debe de hacerse un buen cocido se dirá que lo ideal sería en olla de barro y que cueza toda la noche a fuego muy suave. Obviamente, las posibilidades de comerse un cocido así hecho en la moderna sociedad actual, es mínima. Pero ésta afirmación  no está exenta de una carga de verdad histórica. La antigua adafina sefardí se hacía así. Ésta se componía de garbanzos, verduras y carne de aves y ternera. El cerdo no entraba en su elaboración.
      Durante el Sabbat, la norma judía prohíbe realizar ciertos trabajos físicos, entre ellos cocinar. Por eso, la noche del viernes, se ponía una olla cerca del fuego para que, a fuego lento y durante toda la noche, se cocinase.
      A la hora de comer en el Sabbat, tan sólo tenían que volcar el contenido de la olla en una fuente y comer. El efecto de volcar no contradecía los preceptos del Sabbat y esto dio origen a los tradicionales "tres vuelcos" que es la denominación con la que se conoce los tres platos de los que se compone un cocido : la sopa, los garbanzos y las carnes.


                                   Los tres vuelcos de un cocido.Con su condimento y pelota


      La carne de cerdo se introdujo posteriormente por los judíos conversos que,de ésta forma, despejaban dudas a la inquisición sobre su confesión religiosa. Así introdujeron el tocino, el chorizo y la vianda más abyecta para un judío (por estar hecha de sangre porcina), la morcilla.
      Como veréis, la religión ha participado del origen, modo de preparación y hasta de una cierta liturgia en la concepción de la receta hasta tal punto que no sólo derivan de la tradición religiosa los tres vuelcos del cocido. Al acompañamiento (sus carnes, embutidos etc) se les suele llamar "sacramentos" ,en clara alusión religiosa. Además en Madrid, a los garbanzos del cocido se les llama "gabrieles" o "grabieles" (con defecto de pronunciación ) no sé si en alusión al arcángel San Gabriel. No encontré de donde proceden éstas denominaciones pero sospecho que la tradición religiosa que rodea al cocido tuvo algo que ver.
      La olla podrida es una evolución de la adafina a la que muchos consideran como la madre de todos los cocidos. Ésta,introdujo la alubia como legumbre principal. Sin embargo, en una amplia zona de Castilla, la afición a los garbanzos se impuso y así la olla podrida manchega incluía éstos en lugar de alubias. No parece claro el punto de la historia en que un guiso tan semejante a la adafina se empezó a llamar como el recipiente en que se guisaba (olla), pero parece que entre los cristianos se empezó a llamar así a todos estos guisos.
      Las ollas pasan a llamarse cocidos posteriormente, durante el siglo XVIII y de la misma forma que ocurrió con el término  adafina. Así se pasó de adafina a olla y de aquí a cocido por el uso continuado del vocablo y sin que se pueda establecer un punto exacto.

     Y es en Madrid, en dónde éste guiso adquiere relevancia y fama ya que, si bien se comen otros cocidos en el resto de España, es en la capital donde adquiere una notoriedad por encima de los otros cocidos. En la villa y corte los madrileños lo comienzan a consumir con frecuencia y lo hacen suyo. Con el tiempo, de ser un plato que consumía el pueblo llano comenzó a hacerse popular entre la burguesía, la nobleza y la propia realeza.Éste estatus y el hecho de ser el plato más representativo de la capital (junto con los callos a la madrileña) le hizo ganar fama no sólo en Madrid sino fuera de la capital. De la difusión del plato y de su fama buena culpa han tenido escritores, ilustradores, músicos y demás artistas que siempre han poblado la capital para los cuales, Madrid siempre ha sido un polo de atracción.Y de todos los lugares de España y del mundo han venido a nuestra ciudad y hemos acogido a estos artistas como uno más de los nuestros. Ellos dieron buena cuenta de gloriosos cocidos y,agradecidos a semejante manjar, han difundido con su arte la fama del cocido por todos los rincones de España.




Las muchas alusiones literarias al cocido madrileño, el impulso que las clases pudientes y la misma realeza le dieron al incluirlo en su dieta. Restaurantes como Lhardy, La bola o Malacatín  en los que éste plato se ha servido a gentes de todos los lugares cómo una atracción más de  la capital,  sin olvidar la famosa copla "cocidito madrileño" de Quintero, León y Quiroga y popularizada por Pepe Blanco,han contribuido a difundir el plato. Entre todos pusieron su granito de arena e hicieron del cocido madrileño un plato reconocido fuera de Madrid.





Presentación : vuelcos y complementos

      En cuanto a la forma de hacer un cocido he de comentar que la forma "mas purista" sería aquella que se acercase a la manera primitiva de hacerlo . Si alguien tiene una cocina de leña,olla de barro y paciencia,le sugiero que meta todos los ingredientes en la olla y la  deje cerca del fuego o a fuego muy suave  toda la noche....y por la mañana estará hecho. Si esto lo pueden sustituir por cuatro o cinco horas de lenta cocción en olla pues os comeréis un excelente cocido. Pero no se engañen,el ritmo de vida actual no permite en la mayoría de las casas dedicar cuatro o cinco horas a elaborar una receta. Yo lo hago en olla exprés y tanta sustancia le echo para cuatro personas que si no quiero que el caldo resultante esté demasiado fuerte, a media cocción de las carnes, vacío la olla de caldo y la vuelvo a llenar de agua y os aseguro que en mi casa se come un cocido para chuparse los dedos, amén de tener caldo para hacer sopa toda la semana.
      El cocido madrileño tiene su propio ritual a la hora de servirse (los mencionados tres vuelcos). Lo primero que se sirve es la sopa, hecha con su propio caldo, al que se añaden un puñado de fideos. Ésta costumbre es relativamente reciente pues hasta los años cuarenta no se tenía costumbre y se consumía el caldo solo.
      El segundo vuelco serian los garbanzos con las verduras. Éstas verduras se suelen sofreír con un poco de ajo y pimentón. Y por último acabaríamos con un tercer servicio o vuelco que sería en dónde se servirían las carnes (sacramentos). No obstante, el cocido es un plato de consumición libre, pues dependerá de cada comensal el cómo se sirve el segundo y tercer vuelco. Hay quien opina que lo mejor es presentar los tres vuelcos en la mesa y que cada cual se sirva lo que quiera  ya que mucha gente junta el segundo y tercer vuelco a su antojo. Obviamente, el servir así el cocido, dependerá del espacio que quede en la mesa y el número de comensales.

         La pelota

      Éste es un complemento del cocido sobre el que hay serias dudas de que sea algo propio del cocido madrileño. No obstante, vosotros la podéis hacer en casa si os apetece pues en algunos restaurantes os lo sirven así.
      En un principio se elaboraba con miga de pan mojada en huevo (como ha pervivido hasta hoy en la olla podrida burgalesa) pero lo habitual es hacerla con la propia carne del cocido desmechada. Esto plantea en las casas un problema y es que habría que utilizar parte de la carne para hacer la pelota antes de servir el cocido. Por eso algunas personas la hacen también con carne picada como unas albóndigas de carne normal. De hacerlas con la carne del cocido, lo más práctico es hacerlas después de haber consumido el cocido, con la carne que sobró.
      Se pica bien la carne y se mezcla con miga de pan mojada en leche o en su propio caldo. Se salpimentan y se añade huevo batido y un poco de pan rallado para que compacten y se dejen moldear.Se pasan por harina y se fríen. Estas pelotas se congelan y se utilizarían la próxima vez que hagáis cocido (para hacerlas podéis seguir la receta en mi blog pinchando aquí ).



                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Las hagáis como las hagáis éstas pelotas se sumergen en el propio caldo del cocido entre 10 y 15 minutos y se sirven en el tercer vuelco junto con las carnes para que cada uno coja lo que quiera.

         El condimento

      Según la tradición, el segundo vuelco se sirve con un condimento al centro de la mesa para que cada uno se sirva un poco a su gusto. Éste está elaborado con tomates,ajo y comino molido. Para hacerlo sofreímos unos ajos laminados y cuando cogen color le añadimos unos tomates cortados en trozos, salamos y dejamos que se cocinen hasta que se deshaga (yo sustituyo los tomates por tomate tamizado).


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      Los aromatizamos con media cucharada de cominos molidos y lo pasamos por un colador para eliminar pieles. Se suele espesar después aplastando unos pocos garbanzos y mezclando bien con el condimento.



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      Y repasada la historia,particularidades,aliños y otras cuestiones os cuento cómo hago yo el cocido....mi cocido madrileño.



(1) La conversión

La evolución del cocido es explicada aquí de forma muy resumida y entrar en detalles puede que diera para un libro. La fina línea que separa adafina, olla podrida y cocido es tan frágil que mi impresión es que en un primer momento se trataba del mismo guiso y que con el tiempo y las costumbres regionales fue evolucionando en lo que es hoy,no sólo en los ingredientes más habituales sino también en la denominación del plato. Así, según el momento histórico y el habla de la zona se fue imponiendo la manera de llamar de una u otra manera a un plato que iba adquiriendo personalidad propia en cada sitio.Cocido madrileño, puchero andaluz, puchero canario, olla podrida burgalesa, olla podrida manchega...Resulta tan evidente que todos esos platos tienen un origen común, que es la adafina judía, que basta ver su composición y elaboración para darse cuenta de ello. 



Ingredientes
- 400 gr de garbanzos                                             
- 250 gr de morcillo o jarrete de ternera
- 250 gr de falda de ternera
- 250 gr de aleta de ternera
- 1 codillo salmuerizado entero
- 1 hueso caña
- 1 hueso de rodilla
- 1 ó 2 huesos de jamón
- 1 cuarto de gallina
- 1 cuarto de pollo
- 150 gr de tocino
- 1 chorizo
- 1 morcilla
- 1 ó 2 patatas
Verduras (Opcional, yo no le pongo )
- Medio repollo
- 1 zanahoria
- 1 Nabo




Preparación

      En la introducción ya hemos visto la historia del plato. En cuanto a los ingredientes varían ligeramente según el cocinero. Yo os voy a dejar mi receta (la que llevo haciendo muchos años igual). Os contaré paso a paso cómo lo hago en olla exprés e incluso cómo me lo como yo (una costumbre rara y especial que conservo desde que era niño ).
      El cocido se empieza a preparar la noche anterior poniendo a remojo los garbanzos en agua con sal.




      Empezaremos por echar en la olla toda la carne de ternera (falda, morcillo y aleta ),el cuarto de gallina, el codillo salmuerizado y los huesos (caña, rodilla y jamón). 
      Llenamos de agua la olla y ponemos al fuego sin tapar. Esperamos que esté a punto de hervir. En ese momento, todas las impurezas habrán salido a flote en forma de una fea espuma. Retiramos esas impurezas con ayuda de una espumadera y tapamos la olla.


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      Como os he contado, mi cocido no lleva verduras casi nunca. Si alguna vez se las echo, éste sería el momento de hacerlo  (cuando hemos limpiado las impurezas). En realidad, los puristas cuecen las verduras aparte. Yo no estoy de acuerdo en éste punto. Casi nunca se las añado pero, si lo hago, la función es que suavice un poco el caldo y que las propias verduras se impregnen del aroma de las carnes. Cocerlas aparte me parece absurdo y esa costumbre creo que parte más de la imposibilidad de cocer muchas verduras en la misma olla de las carnes que de una cuestión culinaria real.
      Se tapa la olla y se deja 5 minutos desde que empieza a pitar. En ese momento, la verdura que ya está hecha, se retira.


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      Se vuelve a tapar la olla y desde que empieza a pitar se cuenta 25-30 minutos (si lo hacéis en olla super rápida todos los tiempos de cocción que os doy, reducirlos a la mitad). En ese momento vacío el primer caldo haciéndolo pasar por un colador y vuelvo a llenar la olla de agua limpia. Yo echo demasiada carne para una olla de 5 litros (con la intención de tener más caldo disponible para sopas)  pero si utilizáis la mitad de la carne (o una olla mayor) podréis saltaros éste paso. En ese caso, en vez de media hora dejar que la carne cueza 45-60 minutos antes de echar los garbanzos.
      Cuando vacío el primer caldo aprovecho para cocer la morcilla introducíendola en el caldo caliente con el colador durante unos diez minutos. Éste es un buen truco para cocer la morcilla. En muchas ocasiones se utilizan morcillas que no admiten largas cocciones y que acaban desechas. De ésta forma se le da el punto justo de cocción sin deshacerla.




      Se tapa la olla con el agua nueva  (en ésta ocasión no se desespuma) y cuento otra media hora desde que empieza a pitar.
      Cuando ha cocido todo ese tiempo, le incorporamos los garbanzos (mejor dentro de una redecilla ), el pollo,la patata entera y el chorizo, tapamos de nuevo la olla y cocemos los garbanzos. El tiempo que deben de cocer desde que empieza a pitar la olla dependerá de cómo sean los garbanzos de nuevos. Para ello es muy recomendable mirar la fecha de envasado.Si los garbanzos son del año le bastarán entre 20-25 minutos, pero si son más antiguos habrá que darles más tiempo. Una práctica recomendable para no fallar es utilizar siempre la misma marca. Así ya le tendremos cogido el punto. Es aconsejable cocer los garbanzos dentro de una redecilla pues así los tendremos separados a la hora de presentar los vuelcos.




      Cuando los garbanzos han cocido, extraemos la redecilla que los contiene y,si le vamos a añadir la pelota, éste sería el momento adecuado para hacerlo.Dejaremos que la pelota cueza  en el caldo con la olla destapada otros 10-15 minutos. Mientras la pelota cuece podemos ir sacando con cuidado y bien escurridas las carnes, empezando por el pollo que es la carne más tierna y después el resto.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Cuando nuestro cocido está listo separamos los tres vuelcos, colando el caldo con un colador. Yo en éste momento mezclo los dos caldos : el obtenido con la primera agua y el segundo y una vez bien mezclados separo el caldo que necesite para la sopa a una cazuela aparte. El resto del caldo lo dejamos en una olla grande en dónde quepa.Si al cocido le hemos echado pelota, extraemos sólo el caldo que necesitamos para la sopa del día,dejando el resto para que cueza la pelota. Lo terminamos de colar todo a una olla grande. Éste caldo caliente es ideal para sumergir brevemente las verduras que estaban reservadas y que a éstas alturas deberán de estar frías y también la morcilla .Así  cogen calor un par de minutos,las sacamos y servimos.
      La sopa se hace añadiendo un puñadito pequeño de fideos por persona al caldo hirviendo.



                                                      (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Una vez hemos terminado la sopa y separado el caldo, las carnes, garbanzos y verduras tenemos nuestro cocido con sus tres vuelcos preparado para llevar a la mesa y que cada comensal se sirva a su gusto. (2)

      Y ya está. Espero que lo disfrutéis. Éste es uno de esos platos que debería incluir un "cuarto vuelco": la siesta....Bon appétit. 



Vídeo





Calorías por ración: 1200-1500 Kcal
      El cálculo de las calorías de un cocido completo es muy difícil de evaluar.Dependerá de la cantidad que os sirváis y de lo que comáis. Sólo el segundo vuelco puede rondar entre 600 y 800 Kcal. La sopa, alrededor de las 300 Kcal y a esto hay que añadir la carne y viandas que comáis.

(2)...a mi manera. 
      Os decía antes que yo tengo una manera particular de comerme el segundo vuelco : los garbanzos.
Yo me sirvo los garbanzos junto con un trozo de tocino y un pedazo grande de patata y todo junto lo aplasto con un tenedor hasta obtener una pasta uniforme que aliño con aceite de oliva y vinagre. Rectifico de sal...y eso es gloria bendita...al menos para mi...¿Os apetece probar? 

domingo, 27 de abril de 2014

Crema de alcachofas al aceite de oliva (microondas)

Introducción


         Hola amig@s
      Ésta crema de alcachofas será la primera receta que publico que está hecha al microondas. Éste electrodoméstico reconozco que lo utilizo poco para cocinar y suelo relegarlo a la función de calentar alimentos o líquidos. Sin embargo ésta crema la preparo desde hace unos tres o cuatro años.
      La receta se la debo al cocinero Sergio Fernández. Hace años le vi en un programa que se llamaba "SOS cocinero". En el programa,él iba a casa de la gente a cocinar con lo que tuvieran en casa.Se trataba de adaptarse a lo que se encontraba en cada casa y cocinar "diferente" para romper la monotonía en los menús. En muchas ocasiones,éste cocinero se encontraba con fuertes restricciones en cuanto a los ingredientes a utilizar: celiacos,obesos,diabéticos,alérgicos a algún nutriente etc. Aún así conseguía con los mismos ingredientes de los que éstas personas estaban aburridos de comer siempre lo mismo,romper esa monotonía y, con imaginación, conseguir un plato sabroso y diferente.
      El día en que vi ésta receta me llamó la atención desde el principio por la técnica utilizada.Además estaba hecha con alcachofas de las que soy un rendido fanático. El resultado es espectacular y la sencillez al prepararla no puede ser mayor. Si os gustan las alcachofas probarlo.El sabor a alcachofa y aceite de oliva es tan intenso que resulta una explosión en boca. Para mi ha sido uno de los mayores descubrimientos culinarios de los últimos años. Con respecto a la receta de Sergio, le añado una patata o dos,según tamaño y nata líquida,suavizando un poco el resultado final.
      Os enseñaré cómo se hace.










Ingredientes

- 5/6 alcachofas
- 1 patata mediana
- Medio litro de aceite de oliva
- Medio vaso de caldo de ave o carne
- 200 cc de nata líquida






Preparación

      Limpiamos las alcachofas de sus hojas hasta obtener los corazones de las mismas.Según vamos sacando los corazones de las alcachofas, los cortamos por la mitad y los sumergimos en un bol al que habremos puesto aceite de oliva hasta cubrir las alcachofas. La idea es que queden sumergidas ahí y, de ésta manera, no se oxiden. Así vamos haciendo con todas las alcachofas.
      La patata la pelamos y,también troceada, la introducimos en el bol con las alcachofas,poniendo más aceite para cubrir si fuera necesario.





      Cuando lo tengamos todo listo, cerramos herméticamente el bol con film transparente de cocina,dándole un par de vueltas para que cierre bien.
      Lo llevamos al microondas y lo dejamos 8-10 minutos a máxima potencia.



                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Pasado ese tiempo lo sacamos y, con cuidado de no quemarnos, le quitamos el film. Un truco para no quemaros es pinchar el film y dejar que los vapores calientes se escapen para proceder a continuación a quitar el film.
      Sacamos las alcachofas y las patatas y las escurrimos bien del exceso de aceite con un colador. Cuando hayan escurrido bien las metemos en un vaso con la nata,el caldo, un pellizco de sal y un poco de pimienta negra y lo pasamos bien por el robot o la batidora.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Cuando está todo bien batido, lo pasamos por un colador o un chino para eliminar las hebras que os hayan quedado y que quede la crema bien fina.





      Hacerme caso y probarlo.No os arrepentiréis. Yo hoy lo adorné con unas tiras de bacon crujiente....Bon appétit.




         

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Calorías por ración:  445 Kcal
      La mayoría de calorías vienen dadas por el aceite que absorben los alimentos en su cocción.
      


domingo, 20 de abril de 2014

Patatas a la riojana

Introducción

         Hola amig@s
      El plato que os presento hoy es uno de esos guisos de siempre: patatas a la riojana. Una receta cuyos aromas y sabor nos hablan de tradición,de guiso de la abuela. Una cucharada de éste plato nos evocará las raíces en la que está construido: el pan de pueblo,el olor a leña de la chimenea,el canto del gallo.Acaso un rebuzno lejano acompañado del ladrido de varios perros.El olor intenso del buen aceite de oliva y de las chacinas puestas a secar en el tendedero oscuro de la fresquera de la abuela. Yo,de niño "tuve pueblo" y éste plato es de esos que te trasladan a esa zona feliz de la vida de toda persona y te refrescan recuerdos,aromas y sabores que creías olvidados. Y eso que es una receta que descubrí en la edad adulta pues mi madre no conocía éste guiso. Pero seguro que hay muchos niños de 30,40 o 60 años que si lo recuerdan.
      Es un plato con todo el peso de la tradición originario de la zona de La rioja y la rioja alavesa y que ha sabido abrirse camino hasta llegar a ser un plato muy conocido en toda España. Una delicia al paladar cuyo secreto es la sencillez,como todos los platos que se hacían con poca materia prima y mucho ingenio.
      Es conocida una anécdota protagonizada Paul Bocuse, el gurú de la "nouvelle cuisine"En ella se cuenta que,con motivo de una visita a España por motivos de trabajo,un día recaló en una bodega riojana en dónde le sirvieron unas patatas a la riojana. El famoso chef quedó tan complacido que declaró que un plato así debería de representar a España por el mundo pues era lo más exquisito que había probado nunca... y se comió tres platos. Me parece a mi,que tres platos son muchos y que,al ir pasando de boca en boca el sucedido, se ha exagerado un poco. No obstante sea cierto en todo o en parte si da una idea de lo que un fino paladar apreció en ésta receta sencilla pero exquisita.
      La receta,obviamente por su procedencia, se hace con chorizo riojano. No obstante como es posible que, según en dónde viváis, no lo encontraréis,utilizar un buen chorizo apto para guisar (tipo cantimpalo, asturiano  o similar). Yo lo hago con el que haya por casa y,como toque personal,a veces frío unas rodajas de morcilla de Burgos y le añado un par por plato. Probarlo y veréis que bien se llevan las morcillas en unas patatas a la riojana.
      Vamos a cocinar.


 

Ingredientes (4 personas)

- 4 ó 5 patatas
- Chorizo riojano
- 1 cebolla
- 1 pimiento verde
- 2 hojas de laurel
- 1 cabeza de ajos
- 3 pimientos choriceros
- Pimentón dulce
- 1 cayena (opcional)
- Aceite de oliva y sal
- Media morcilla de Burgos (opcional)




Preparación

      Picamos la cebolla y el pimiento muy finito (en brunoise).




      Extraemos la carne de los pimientos choriceros. Para ello,lo más fácil es cocerlos en agua hirviendo durante 10-15 minutos. De ésta manera salen muy fácilmente (el proceso lo podéis ver entero en la receta "manitas de cerdo en salsa pecado"). También se puede comprar la carne de los pimientos choriceros envasada. En éste caso, ponerle una cucharadita.

                                                     (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Se pone un chorrito de aceite de oliva en una cazuela y ahí se rehogan a fuego suave la cebolla y el pimiento con la cabeza de ajos entera, la cayena y las dos hojas de laurel.
      Cuando la cebolla se ha puesto transparente se añade el chorizo en rodajas. Se le da unas vueltas para que se hagan un poco.

                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Aquí os haré un inciso. Si utilizáis un chorizo picante o vais a echarle pimentón picante no le pongáis cayena al principio si no queréis terminar con "aliento de dragón".
      Ahora es el momento de de meter las patatas. Éstas se escachan. Técnica según la cual,la patata no se corta en su totalidad sino que se rompe al final del trozo "cascándola" para que suelte el almidón y nos engorde la salsa.
      Se dan unas vueltas y se le añade una cucharada de pimentón y la carne de los pimientos choriceros,rehogando un poco. Se cubren de agua (yo utilizo la que me sirvió para hervir los pimientos choriceros,añadiendo agua hasta completar). Se dejan a fuego medio-suave unos 30 minutos.

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       Las patatas a la riojana adquieren su máximo nivel de excelencia cuando la salsa nos queda "gordita". Para ello es aconsejable cubrir las patatas de agua sin añadir mucha más. También nos ayuda menear un poco la cazuela de cuando en cuando.De ésta forma la patata se rompe un poco. Si aún así os queda caldoso,podéis aplastar un par de patatas al final y dejar que engorde así la salsa.
      Otra cosa que hay que hacer es ir desgrasando el aceite que nos suelta el chorizo. Ya de por si es un guiso contundente como para que nos comamos la parte menos sana.


      Para acabar,sacamos la cabeza de ajo. Yo extraigo dos o tres dientes,les quito la piel (sale muy fácil) y los aplasto con un tenedor,retornando ésta pulpa al guiso.

                                                      (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Mezclamos un poco y ya las tenemos listas. Sólo nos queda servir y disfrutar.
      Si queréis probar mi toque personal,quitarle la piel a una morcilla de burgos,hacerla rodajas y pasarlas por harina. Éstas se fríen y se sacan a papel absorbente,reservándolas hasta el momento de decorar las patatas.

                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

¡Y listas!.....Bon appetit.


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Calorías por ración: 517 Kcal
      Si le añadís la morcilla habrá que sumar otras 200 kcal

lunes, 14 de abril de 2014

Torrijas

Introducción

         Hola amig@s
      Llega la semana santa y con ella las torrijas. En España es el dulce típico de éstas fechas pero no es algo exclusivo de aquí. En realidad no se sabe muy bien el origen de ésta receta y su relación con la cuaresma y la semana santa. No obstante, hace siglos y en tiempo de cuaresma, en muchas casas de familias católicas, se observaba un ayuno riguroso durante el viernes santo. No se trataba tan sólo de no comer carne, sino de no comer nada durante la vigilia (el viernes santo). En esos días, los que producían pan (las familias que tenían horno en casa, los panaderos y también conventos y monasterios) seguían fabricando con lo que se producía un excedente de pan de dos, tres o cuatro días. De manera que al consumir menos pan, y como modo de aprovechar éste excedente, surgió la receta sin que quede claro cómo y dónde. De hecho, las torrijas con éste u otro nombre y preparadas de manera muy similar se conocen en muchos países europeos y, por supuesto y como consecuencia de la colonización española, en Iberoamérica.
      Básicamente consiste en mojar con leche o vino las rebanadas de pan duro y dejar que empapen antes de pasarlas por huevo y freírlas. Hay tantas recetas como cocineros y pequeñas variaciones en ella. Infusionando la leche con algún aditivo (canela en rama, corteza de limón y naranja, vainilla, etc.), sin infusionar, añadiendo un licor, miel etc.
      Para mí, todas son válidas mientras el resultado sea óptimo y para ello, a mi juicio, el único secreto es que las rebanadas de pan queden bien empapadas. Así cuando las comamos estarán jugosas. No hay cosa más desagradable en una torrija, que quedar seca por dentro. Hay otra cosa con la que hay que tener cuidado y es no endulzarlas demasiado (no hacer una rebanada dulzona que rezume almíbar por todos los lados). En el punto justo está el éxito.
      Os mostraré cómo las hago yo. Hoy infusioné la leche con canela y corteza de limón, pero muchas veces las hice con leche con azúcar simplemente y, si las empapas bien, el resultado es el mismo: una explosión placentera en la boca.
      Las proporciones que os doy en la sección de los ingredientes son orientativas pues mientras las
hacéis puede que tengáis que batir un huevo más, añadir más leche etc. También depende del pan que utilicéis (yo las hago con pan de chapata y salen muy grandes), así que, en las cantidades vais viendo vosotros. Lo que os pongo es lo que hice yo para unas 20 torrijas
      Vamos a los fogones.









Ingredientes
- 1,250 cc de leche
- 1’5 chapatas de uno o dos días
- 1’5 vasos de azúcar
- 1 rama de canela
- Corteza de limón
- 10 Huevos
- Canela en polvo
- Aceite para freír






Preparación

      Comenzaremos por infusionar la leche con una ramita de canela y una corteza de limón. Para ello, lo dejamos a fuego suave/medio hasta que rompa a hervir.
      Mientras se va calentando la leche, cortamos las rebanadas de pan y las vamos reservando a una fuente en donde las mojaremos posteriormente.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Cuando la leche rompe a hervir apartamos del fuego, extraemos la corteza de limón y la rama de
canela y dejamos que se enfríe un ratito. Yo incorporo el azúcar ahora. Con ello me aseguro que la leche está dulce y no corro el riesgo de que, en un descuido, se me “agarre” estando al fuego.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Con ella mojamos bien todas las torrijas recolocando las rebanadas si hiciera falta para asegurarnos que todas se empapan bien y por igual.
      Dejaremos unos cinco minutos hasta que las torrijas estén bien empapadas.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Mientras, vamos batiendo los huevos bien y, por otra parte, vamos mezclando en un cuenco
azúcar y canela en polvo (mezcla que echaremos por encima de las torrijas ya hechas). También ponemos al fuego una sartén con aceite para que vaya cogiendo calor.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Más o menos cuando el aceite esté bien caliente, las torrijas estarán bien mojaditas. Para mí el punto exacto es cuando la rebanada de pan está tan empapada que hay que manejarla con cuidado de que no se nos rompa. Ese es el secreto de que estén ricas. En ese momento las pasamos por huevo batido y las freímos.



                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

      Cuando estén hechas, las sacamos a papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y las dejamos en una fuente en donde las rociamos (por los dos lados) con la mezcla de azúcar y canela molida.



                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)

    
      Y ya están listas para disfrutar….Bon appétit.




Vídeo







Calorías por ración: 400-550 Kcal
      Las calorías dependerán mucho del tamaño de la torrija,siendo el primer valor para las hechas con barras de pan normales(las más habituales) y el segundo las que os muestro en la receta.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Coliflor gratinada



Introducción
        
         Hola amig@s
      La coliflor es una planta de la familia de las brassicaceae de la cuál lo que nos comemos es la flor. No obstante las hojas también son comestibles pues la coliflor es una variedad de col cultivada (como el repollo,las coles de Bruselas o el brócoli) y todas ellas proceden de la berza común (Brassica oleracea), de la que lo que se comen son las hojas.
      Su bajo aporte calórico junto con su alto contenido en fibra y su poder diurético  hace que su consumo esté muy indicado si queremos cuidar la línea.Ventajas éstas que deberían compensar el olor peculiar que desprende al cocer (que a algunos les resulta desagradable ) y el hecho que provoque meteorismo.
      La receta de hoy podría decirse que es una de las más populares formas de consumirla ya que gusta tanto a grandes como a pequeños ( y los que tenemos o hemos tenido niños pequeños en casa sabemos que su paladar no tolera algunas cosas ). Y no deja de ser curioso que algo tan simple, al final, tenga el beneplácito de la mayoría de los comensales.
      ¿Qué más queréis? Una receta sana,ligera y sencilla de hacer que os hará quedar bien con todos.
Pues nos ponemos el delantal y ¡Ale!....a cocinar.




Ingredientes
- 1 coliflor de (1kg aprox)
- 100 gr de queso rallado
Para la bechamel
- 1'5 o 2 cucharadas de harina
- 300 ml de leche
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 chorrito de aceite de oliva 






Preparación

      Como os he dicho en la introducción, no puede ser más fácil de hacer el plato de hoy.
      Debemos cortar la coliflor empezado por abajo (por el tallo gordo) de ésta forma iremos sacando los pequeños ramitos de la coliflor (que parecen pequeños bonsais).
      Los metemos en agua con sal y los hervimos 15 minutos aproximadamente.Sacamos a un escurre pasta y reservamos.


      Mientras se hace la coliflor aprovechamos para hacer la bechamel.Ésta nos debe quedar ligera.Para ello formaremos el roux derritiendo a fuego lento la mantequilla y el aceite de oliva. Le agregaremos la harina y batiremos de forma enérgica con unas varillas. Le iremos agregando leche del tiempo poco a poco sin dejar de batir hasta que obtengamos una consistencia ligera (como un yogur líquido). Con éstas cantidades nos debe salir un vaso y medio (más o menos) de bechamel (unos 300 ml). No os preocupéis los que cuidáis la línea si os parece mucha bechamel pues un 30% de lo que baña la bechamel "se escurre" al fondo y no consumimos todo. Además,con éstas cantidades nos saldrán unas seis raciones como la de la foto de presentación.

                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Disponemos la coliflor cocida en una fuente de hornear y sobre ella regamos con la bechamel hasta cubrir la coliflor por entero.


                                                       (Hacer click en la foto para agrandarla)


      Sobre esto,esparcimos el queso a nuestro gusto.




      En éste punto la receta admite que le metáis unos taquitos de bacon, un poco de carne picada previamente salteada o lo que os de vuestra imaginación . El queso que utilicéis,exactamente igual. Un buen manchego curado seguro que realza. Hoy  he querido presentar la receta de la forma más sencilla posible  y os aseguro que sale riquísima.
            La coliflor ha de estar en el horno hasta que forme una bonita costra doradita que según el horno que uséis variará entre los 3 y 8 minutos aproximadamente.


      Lo único que me permiti a la hora de emplatar fue rematar la ración con un crujiente de jamón y una mahonesa a la que tinté con tomate frito y puré de zanahoria creando dos salsas para acompañar.
      Ya sólo nos quedará emplatar y llevar a la mesa  ...Bon appétit.

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Calorías por ración: 178 Kcal





domingo, 9 de marzo de 2014

Paté de coral de centollo....¡Sin centollo!

Introducción

         Hola amig@s
      Un trampantojo en cocina es un "engaño divertido ".Se trata de conseguir engañar los sentidos del comensal.Se presenta un plato que parece algo conocido pero lo que nos encontramos al comerlo es otra cosa: está bueno pero no sabe a lo que parece. Os pondré un ejemplo. Imaginar que,con pericia y unos moldes, hacemos un postre en forma de huevo frito.La yema podría ser un flan con esa forma y la clara una gelatina de coco....pero en la mesa lo presentaríamos como un huevo frito ( no descartéis,ya que se me acaba de ocurrir, que termine haciéndolo y lo publique aquí )
      En otras ocasiones se trata de engañar al gusto. Éste seria el caso de la receta de hoy.Vamos a hacer algo que todo el mundo reconoce ¡Pero sin utilizar la materia prima con la que está hecho!
      Hace años,escuchaba la radio mientras conducía. En el programa participaban los oyentes dando recetas de estás que te sacan de un apuro en un minuto. Un señor dio ésta receta y me llamó la atención,la apunté en un papel aprovechando un semáforo  y la hice ese fin de semana. ¡Lo más sorprendente es que funcionaba: sabía al coral de un centollo!
      Desde entonces llevo años preparándola aunque llevaba tiempo sin hacerla. Para traerla al blog decidí cotejar mi receta con otras que hubiera por internet. Lo poco que encontré acaba llevándote de una u otra forma al blog de webos fritos y resultó igual que la que tenía apuntada en el papelito arrugado que conservaba, con la variante de un ingrediente. Así que lo hice de las dos formas a ver si el resultado variaba mucho....y variaba.
      El ingrediente en cuestión es la cebolla. Aunque en pequeñas proporciones, he probado a incluir la cebolla en mi receta y he de decir que mi experiencia es que la receta pierde con ella. El resultado es que se reconoce la cebolla en el preparado. He probado a hacer el paté con anchoas y mejillones de buena calidad para la receta con cebolla. He probado a poner menos cebolla. Y el resultado,a mi juicio y paladar, siempre es el mismo: sin duda está bueno, pero sabe a cebolla.
      Así que la receta que os muestro va a ser la primitiva, la que llevo haciendo desde que escuché a aquel hombre anónimo en la radio y que,a mi juicio,imita a la perfección el sabor auténtico del coral de un centollo.
      Yo os dejo mi receta y si tenéis dudas,un día le ponéis un cuartito de una cebolla pequeña y comparáis.
      Bueno, vamos a ponernos manos a la obra,que la receta de hoy es para que le salga bien hasta al que nunca entró en la cocina.









Ingredientes


- 7 anchoas de lata
- 1 lata de mejillones al natural
- 7 palitos de cangrejo (surimi)
- Mahonesa casera (2 cucharadas)
- Media copa de vino (30cc)
- Unas gotas de limón 







Preparación


      Un consejo previo que os doy es que abráis la lata de mejillones y la vaciéis en un plato. Y con paciencia les quitéis esas hebritas con aspecto de estropajo que es el biso del mejillón y que une al animal a la batea o la roca en dónde viva.Es muy desagradable encontrarlos en el paté y hay grandes probabilidades de que queden enteros (que se piquen finamente no es una opción más deseable)
      La preparación no puede ser más simple. Se trata de coger todos los ingredientes y meterlos en el robot de cocina o el vaso de la batidora (lo que utilicéis) y batir bien hasta conseguir una masa espesa.
Solo hay que llevar un pequeño orden.
      Como al final vamos a picar unos palitos de cangrejo para que la textura del paté imite al coral del centollo,picamos uno al principio y lo reservamos.


                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)


      A continuación metemos en el robot los palitos de cangrejo,los mejillones, las anchoas y dos cucharadas generosas de mahonesa. Mejor si es casera. Las industriales tienen otro sabor y yo,particularmente no lo he probado con ellas. Si las anchoas tienen mucha sal las pasamos por el grifo del agua.
      En cuanto a la proporción, yo utilizo una lata de mejillones de 69 gramos para 7 anchoas y 7 palitos de cangrejo.
      También le añado una cucharada del caldo de la lata de mejillones y tres cucharadas de vino. Yo le pongo preferentemente el mismo tipo de vino que se suele echar por encima en el coral auténtico: albariño o ribeiro (aunque veréis otras recetas con fino).

                                                        (Hacer click en la foto para agrandarla)

                                           
      Batimos bien hasta que nos qued  e una mezcla pastosa y homogénea. Añadiremos al final los palitos desmenuzados al principio y mezclaremos con una cuchara.



      ¡Y ya está! No tiene más misterio. Podemos servir al centro para picar con trozos de pan tostado o unos mini colines. También lo he comido como relleno de huevos cocidos...Bon appétit.

Vídeo






Calorías por ración: 808 Kcal
      Las calorías están calculadas para toda la terrina de café. Si se consume entre cuatro o cinco personas "picando" se ingerirán de 160 a 200 Kcal por comensal.